Sinopsis
Junto con el TR050411 -ambos CDs interpretados por Alexander Panizza-, contiene la obra integral para piano de A. Ginastera y Gaspard de la nuit de M. Ravel como bonus track.
Hemos previsto un precio especial para quien compre desde nuestro sitio los dos volumenes juntos.
ALBERTO GINASTERA
Hijo de Alberto Ginastera y de Luisa Bossi, Alberto Evaristo Ginastera nació en Buenos Aires, República Argentina, el 11 de Abril de 1916 y falleció en Ginebra, Suiza, el 25 de Junio de 1983.
Es uno de los más trascendentes compositores argentinos. Sin incluir la música para teatro y cine, el catálogo de Ginastera se compone de cincuenta y cuatro obras, dado que él mismo excluyó diez, entre ellas Impresiones de la puna para flauta y cuerdas . Óperas, ballets, cantatas, música para orquesta, orquesta y voz, conciertos, música instrumental de cámara, vocal y coral, así como obras para instrumentos solistas conforman su producción.
Estudió con Cayetano Argenziani, José Gil, Celestino Piaggio y Torcuato Rodríguez Castro en el Conservatorio Williams, de Buenos Aires. Más tarde, con José André, José Gil y Athos Palma en el Conservatorio Nacional de Música y Arte Escénico, donde en 1938 obtuvo el título de Profesor Superior de Composición. En 1942, se hizo acreedor a una beca de la Fundación Guggenheim para investigar el tema “Planes de estudios en las universidades y conservatorios de los Estados Unidos”. Invitado por Aaron Copland, asistió en Tanglewood a los cursos del Berkshire Music Center.
Fundó con colegas la Liga de Compositores de la Argentina en el año 1947 y creó en 1962 el Centro Latinoamericano de Altos Estudios Musicales (CLAEM), al que dirigió.
Entre el 20 de Marzo de 1959 y el 17 de Abril de 1964, se desempeñó como Decano de la Facultad de Artes y Ciencias Musicales de la Universidad Católica Argentina. En la misma fue nombrado el 3 de Junio de 1966 profesor emérito, habiendo sido desde Junio de 1958 Director de su Escuela Preparatoria de Música y del Departamento de Música Contemporánea. Su destacada labor pedagógica incluyó además ser el organizador y Director del Conservatorio de Música y Arte Escénico de la Provincia de Buenos Aires, la cátedra de Composición del Conservatorio Nacional de Música y Arte Escénico, el dictado de clases particulares -entre sus discípulos estuvo Astor Piazzolla- y su concurrencia a las Convenciones Bienales de Educadores Musicales en Cleveland en 1946 y Los Angeles en 1958.
Fue miembro de la Academia Nacional de Bellas Artes de la Argentina, de la American Academy of Arts and Sciences, de la Academia Brasileira de Música y de la Facultad de Ciencias y Artes Musicales de la Universidad de Chile; representó en la Argentina al Consejo Internacional de Música dependiente de la UNESCO y fue Vicepresidente del Consejo Interamericano de Música. Integró el Consejo Presidencial de la Sociedad Internacional de Música Contemporánea y, desde Junio de 1981, el comité “Proyección externa de la cultura argentina” del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales.
Recibió los premios Nacional y Municipal de Música, el Premio Carlos López Buchardo de la Asociación Wagneriana y en 1957 el Premio Cinzano por sus Variaciones concertantes, además de otros lauros y menciones de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina, del Círculo de Críticos Musicales y de la Asociación de Cronistas Cinematográficos. La Universidad de Yale, Estados Unidos, le otorgó en 1968 el grado de Doctor Honoris Causa. En 1951, formó parte del jurado del Concurso de Composición del Conservatorio Nacional de París y en 1957, del organizado por el Festival de Caracas. Escribió para publicaciones como Ars, Buenos Aires Musical, Modern Music, Polifonía y la Revista Musical Chilena.
Rodolfo Arizaga ha señalado que si bien la obra de juventud de Ginastera está claramente vinculada con la Escuela de París -de modo especial con la dialéctica de Igor F. Stravinsky-, fue evolucionando con la incorporación de la técnica pianística de Sergei Prokofiev, el nacionalismo de Bela Bartok, la fuerza orquestal de Paul Hindemith y el localismo de Aaron Copland, hasta rozar y luego penetrar en el atonalismo y la técnica serial de Arnold Schoenberg y su Escuela de Viena. Los últimos trabajos muestran una moderada introducción al ámbito de la música experimental .
Ginastera ha reconocido tres períodos en su proceso creativo. El primero, que nominó de nacionalismo objetivo, incluye obras tales como las Danzas argentinas para piano, Estancia y la Obertura para el “Fausto” criollo. El segundo, llamado por él de nacionalismo subjetivo, tiene por punto culminante la Pampeana Nº 3 para orquesta -año1954-. En ésta, en las dos primeras Pampeanas, en el Cuarteto de cuerdas Nº 1 y en las Variaciones concertantes opus 23, “... aparecen las características de un estilo que, sin abandonar la tradición argentina, se había hecho más amplio o con una mayor ampliación universal. Ya no estaba como en la etapa anterior ligado a temas o ritmos genuinamente criollos, sino que el ambiente argentino se creaba mediante un ambiente poblado de símbolos” . El tercer período, neo-expresionista, se inicia con el Cuarteto de cuerdas N° 2, del año 1958. Para Ginastera, “... el material se hace aquí más trascendente mientras el lenguaje musical adquiere mayor poder de síntesis al volcarse abiertamente hacia el serialismo” y si bien las obras carecen de toda célula melódica o rítmica provenientes del folklore, “... el estilo tiene ciertas implicaciones que podrían considerarse de esencia argentina. Por ejemplo, los ritmos fuertes u obsesivos, que recuerdan las danzas masculinas; la cualidad contemplativa de ciertos adagios que sugieren la tranquilidad pampeana o el carácter esotérico y mágico de algunos pasajes que recuerdan la naturaleza impenetrable del país” . Lo compuesto durante su residencia en Ginebra desde 1971, representa una evocación nostálgica de los rasgos que lo ligan a la Argentina o la América india.
Como constantes fundamentales en su producción, Ginastera ha identificado la exaltación del lirismo, el ritmo emanado de las danzas folklóricas masculinas y el clima expresionista. El acorde mi-la-re-sol-si-mi (afinación de las cuerdas de la guitarra), fue considerado por Gilbert Chase como el simbólico en su obra.