Sinopsis
Contiene la obra integral de cuartetos para cuerdas de C. Gaito (Buenos Aires, 1878-1945), interpretada por el Sarastro Quartett de Winterthur, Suiza, en una coproducción de Tradition y Radio Suiza DRS2.
Nacido y muerto en Buenos Aires (3 de Agosto de 1878-14 de Diciembre de 1945), Constantino Gaito perteneció a una familia italiana arraigada en la Argentina desde 1874. Su padre, Gaetano Gaito (1852-1915), fue un eminente violinista napolitano discípulo de Ernesto Camillo Sívori (1815-1895) -único alumno formado por Niccoló Paganini-, quien trajo por vez primera a la Argentina la técnica violinística del genial maestro genovés en 1850, realizando presentaciones en Buenos Aires que asombraron al público de la época.
Gaetano Gaito fundó el primer cuarteto de arcos de la Argentina y fue un propulsor de la música de cámara en el país. No fue extraño que su hijo Constantino sintiera esa misma pasión hacia este género musical, evidenciando una asombrosa precocidad en el arte.
Constantino Gaito se formó inicialmente en el violín con su padre. Siendo aún niño tomó lecciones de piano con Julián Aguirre y Edmundo Piazzini (1857-1927). Comenzó a mostrar sus cualidades como instrumentista a los 10 años, interpretando el Concierto N° 1 para piano y orquesta de Mendelssohn bajo la dirección de Pietro Melani (1854-1900), destacado violinista italiano de la época y discípulo de Joseph Joachim, quien también estrenó sus primeras obras orquestales, la Gavotta opus 4 y la Obertura opus 8.
La creación de Gaito significó un valioso aporte para la música argentina, no obstante haber tenido en sus comienzos un estilo con definida influencia italiana, rasgo frecuente en los compositores anteriores a su promoción. Con el tiempo logró poseer una escritura ágil, recia, elegante y con un sólido equilibrio sonoro, que tuvo una profunda influencia en la música del país a comienzos del siglo XX. Una música que por momentos mostraba un cierto carácter universalista sin dejar de ser argentina y contar con una postura tradicionalista.
A diferencia de otros maestros, en sus obras de madurez elaboró un estilo musical neutral; un estilo que se mostró alejado de la escuela francesa influenciada por Alberto Williams y sus discípulos, pese a la recurrencia de algunos elementos impresionistas.
En la última etapa de su creación incluyó elementos de la música indoamericana, tal como lo hicieron Pascual De Rogatis (1880-1980), Manuel Gómez Carrillo (1883-1968), Enrique Mario Casella (1891-1948) y Héctor Iglesias Villoud (1913-1988), uno de sus alumnos destacados. También del jazz y del tango, siendo junto con Ernesto Drangosch (1882-1925), los primeros maestros argentinos que llevaron el tango a la dimensión sinfónica.
Poseedor de una extraordinaria habilidad técnica se distinguió también en la orquestación, contribuyendo al desarrollo de la música sinfónica argentina, en especial con sus obras ya mencionadas, sus ballets La Flor del Irupé (1927), La ciudad de las puertas de oro (obra póstuma, estrenada en 1947), el Oratorio San Francisco Solano (circa 1936) para violín, coro y orquesta y sus poemas sinfónicos El Ombú (1924) y Visión (1928), además de otras obras orquestales, de cámara y para piano.
A partir de 1893, Gaito fue pianista de varias instituciones musicales, organizó eventos y dirigió ensayos en el Teatro de la Opera, participando del estreno en la Argentina de la ópera Falstaff de Verdi. El reconocimiento obtenido por éstas y otras variadas actividades, le posibilitaron obtener una beca para perfeccionar sus conocimientos en Europa, otorgada por la Comisión Nacional de Bellas Artes. Varios de sus miembros, entre los que figuraban Williams, Aguirre y Panizza, presentaron el proyecto al gobierno de la segunda presidencia del General Julio A. Roca [(1898-1904) (1843-1914)], para que le fuera concedida como anteriormente se había hecho en 1882 con Alberto Williams y Justino Clérice.
Llegado a Italia, fue a estudiar al Conservatorio San Pietro a Majella, de Nápoles (seguramente por iniciativa de su padre, oriundo de dicha ciudad), el que junto al de Milán, París y los reales de Leipzig y Berlín, eran los institutos musicales más renombrados de su tiempo. Allí estudió composición con Pietro Platania (1828-1907) -director del instituto-, y piano y contrapunto con Francesco Simonetti (1846-1904). Además asistió a cursos dictados por Ferruccio Busoni, llegando a ser uno de los alumnos más aventajados de su promoción. Desarrolló una intensa labor, ya sea dirigiendo orquestas para interpretar sus propias composiciones, como integrando grupos de cámara en su conservatorio y en el de Milán. Merced a la excelencia de sus logros, obtuvo grandes distinciones como la Corona de Plata en 1900, año en el cual tuvo la oportunidad de conocer a Jules Massenet y a Giuseppe Verdi, quien estimaba al joven argentino. También conoció entre otros a instrumentistas como Jan Kubelik, Joseph Joachim y Pablo de Sarasate y en París a Camille Saint-Saëns.
Poco tiempo después regresó a la Argentina, consagrándose inmediatamente a la enseñanza y a la actividad musical desde el Conservatorio Gaito, fundado por su padre. También ocupó diversos cargos públicos y privados: fue maestro en el Colegio Nacional Domingo Faustino Sarmiento, se desempeñó en la comisión directiva del Teatro Colón y en la dirección del Conservatorio Fracassi, además de haber sido presidente de la Asociación Argentina de Música de Cámara y profesor titular del Conservatorio Nacional de Música y Arte Escénico.
Las primeras dos décadas del siglo XX fueron tiempos de intensa actividad para Gaito. En aquellos años, además de sus funciones de intérprete, compositor y pedagogo, fue director artístico de la Sociedad Argentina de Música de Cámara y Sinfónica, promoviendo la música de cámara, actividad a la que se dedicó hasta pocos días antes de su muerte.
En su reducido pero valioso legado músical para este género, compuso obras de profunda belleza, con una estructura formal equilibrada y depurada técnica intrumental, tales como su Quinteto para piano y cuerdas opus 24, el Trío para piano violín y violoncelo opus 25, la Sonata para violoncelo y piano opus 26 y sus dos cuartetos para arcos, considerados obras fundamentales en la música de cámara argentina, a pesar de su escasa difusión.
A Gaito se lo puede comparar con Williams por la variedad de distintas actividades que encaró dentro del mundo de la música. Entre ellas, la de publicar libros de teoría y armonía y ayudar a formar a varios compositores que descollaron en la música argentina. Algunos de sus discípulos fueron Carlos López Buchardo (1881-1948), los hermanos José María (1892-1964) y Juan José Castro (1895-1968), Lucio Goldberg (1907-1965), Juan Carlos Paz (1897-1972), Arnaldo D’Espósito (1907-1945) y Luis Gianneo (1897-1968). Fue galardonado en numerosas ocasiones con premios municipales, como también de la Dirección Nacional de Bellas Artes y de la Asociación Argentina de Música de Cámara.
El autor de esta biografía de Constantino Gaito, y del estudio musicológico de las obras editadas en este CD, es el señor Diego M. Orellana, MA.