Sinopsis
Interpretado por el Trio Luminar, ofrece una muy interesante selección de piezas de compositores argentinos y europeos, escritas o transcriptas para esta formación tan especial.
Esta obra fue nominada para el Premio Carlos Gardel 2008, otorgado por CAPIF (Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas).
Trío Sonata
Wolfgang Amadeus Mozart
La Sonata Trío en Sol Mayor de Mozart es una transcripción para flauta, viola y arpa realizada por el compositor húngaro Dezsö D’Antalffy (1885-1945), extraida del Dúo para violín y viola (KV.423).
La combinación instrumental resulta atrayente y se asocia a las sonoridades utilizadas por Mozart en su célebre Concierto para arpa, flauta y orquesta de 1778, en una época en la que se solían realizar transcripciones, especialmente en obras de cámara.
El Allegro, escrito en la tonalidad de Sol mayor, está provisto de una gran claridad sonora y honda frescura matinal. Constituido por dos temas, el primero presenta sobre la base de la melodía una serie de sucesivas imitaciones melódicas, rítmicas y colorísticas con motivos ascendentes y descendentes. El segundo expone una ágil invención a dos voces, de hermosa estructura contrapuntística desarrollada con diferente número de voces seguida de imitaciones modulantes. Luego de una elaborada transición sobre una base sincopada, se llega a la reprise, ésta ya considerablemente más variada y amplificada.
El Adagio, escrito en compás ternario de ¾ y en tonalidad de Do mayor, caracterizado por la galanura mozartiana tan singular en sus andantes y otros movimientos de carácter lento, comienza con un canto de once compases, el que se repite en la tonalidad de Sol mayor por la viola. Luego de un interludio regresa a la temática inicial una octava inferior, con algunas ornamentaciones.
El rondó mozartiano con su elemento lúdico, el uso frecuente de imitaciones melódicas, canónicas, contrapuntísticas, instrumentales y colorísticas, se presenta con un cierto brillo primaveral donde se aprovechan las posibilidades técnicas de cada instrumento con oportunidades de lucimiento. Al igual que este Allegro posee un carácter netamente cortesano, o de galanterie (aquí Mozart utiliza la ortografía francesa). La base de la melodía principal está cercenada durante el transcurso del movimiento, y va apareciendo con variaciones y pequeñas modulaciones, recurso utilizado también en la reprise para concluir con una breve coda.
Deux menuets et une polonaise
Carl Philipp Emanuel Bach
La antesala musical y estilística de lo que fue el genio de Mozart y de otros compositores de la época se presenta en estos Deux menuets et une polonaise, en una transcripción para flauta, arpa y viola.
El primero está escrito en forma de coral y constituido por bellas melodías paralelas, las que se van disgregando -sin apartarse de la idea principal-, para luego mostrar el juego característico del minué cortesano, presentado por las voces de cada instrumento. El segundo es más vivaz, imitativo y contrapuntístico, basado en la forma principal A-B-A propia del minué, con un breve interludio con su típica gracia y ternura. Hermosos pasajes con breves modulaciones ponen fin al segundo número.
Cinco piezas
Luis Gianneo
Estas piezas, escritas en un lenguaje genuinamente criollo, fueron concebidas primitivamente para piano y violín.
La primera, Vidala, recrea un ambiente de naturaleza y reflexión, donde el arpa lleva la rítmica y la viola el canto. Trae a la memoria las hermosas vidalas de Alberto Williams, las que han permanecido en las páginas de repertorio de la música argentina.
La Canción incaica es un tanto más vivaz. De estructura formal simple y melodía un tanto humorística, está compuesta sobre la base de una escala pentatónica y pinta el tórrido paisaje andino y sus alturas.
La Chacarera tiene un aire picaresco, humorístico y alegre. Escrita en la forma canción, con una parte levemente modulante, se caracteriza por su rítmica tan particular y típicamente campesina.
La Canción de cuna es de estructura formal simple y está presentada por un bello canto meditativo en su expresión. Es muy rico en su transcurso interválico en la viola, acompañanada por el arpa con sus bases armónicas.
El Zapateado es muy ágil y ligero, a manera de scherzo provisto de algunos nexos. Caracteriza a esta danza con su típica coreografía.
Poema del pastor coya
Angel Lasala
El autor adhirió al americanismo y nacionalismo musical. Un ejemplo es El poema del pastor coya para flauta y arpa (1942), que alude a un indio del norte argentino; hermoso canto con tres números, escrito con elementos un tanto impresionistas.
El primer número de esta pequeña suite es La chola y el changuito -la campesina y el niño- compuesto por un canto acompañado en arpegios muy singulares desde el arpa, debido a la línea melódica y sus intervalos.
Un aire más andino y altiplánico tiene el segundo número, Quena. Es como un recitativo que invita a la reflexión. Allí Lasala pinta el color del ambiente sonoro a través de un ostinato en los sonidos graves del arpa, mientras la flauta realiza el discurso musical.
El último número Danzando, es el más contrastante y ligero. Es interesante apreciar el uso de las escalas y de la armonía pentáfona sumado a los tritonos, tan propios de la música altiplánica. El arpa con sus arpegios y ostinatos en octavas y la flauta improvisando sobre las bases armónicas tienen un rol independiente.
Deux interludes
Jacques Ibert
Los Deux interludes fueron presentados como música incidental para el ballet Le burlador, con coreografía del eminente bailarín Serge Lifar (1904-1986). Inspirados en la obra literaria de Tirso de Molina y escritos para flauta, violín o viola y arpa, en ambos se expone como fundamento la aplicación de las formas clásicas a los aires de la música hispana.
El Andante espressivo está compuesto en la forma canción A-B-A por dos bellas melodías paralelas ejecutadas por la flauta y la viola, acompañadas con bases armónicas por el arpa. De allí ambas frases recaen en una especie de variaciones de los temas expuestos anteriormente. Luego de un nexo, desde el arpa se recapitula el tema inicial, esta vez con algunos cambios colorísticos.
La misma forma A-B-A tiene el Allegro vivo, esta vez con un aire de color hispano que contrasta con el anterior. Raudos arpegios en el arpa emulan un sonido guitarrístico, mientras una melodía en la flauta acompaña dulcemente, dialogando con la viola. La parte B se presenta un tanto contrastante respecto a la anterior, donde el ámbito melódico de la flauta y la viola se mueven dentro de la armonía que lleva el arpa. El nexo previo a la reexposición corre esta vez por cuenta de los tres instrumentos, donde aparecen nuevamente los fragmentos principales del comienzo.
Petite suite
Arthur Honegger
La Petite suite fue escrita en 1934 y dedicada a los hijos de su hermana. Fue concebida para instrumentos opcionales: flauta u oboe, violín o viola y arpa o piano. Esta pequeña obra de cámara está entre las creaciones menos difundidas del autor.
Un marcado carácter impresionista propio de sus maestros, en especial de Vincent d’Indy, caracteriza al primero de los tres números, con la exposición de una bella melodía de exaltado lirismo y profunda melancolía. El segundo muestra una especie de coral a manera de recitativo con una cierta función de interludio para empalmar con el tercero, de carácter más alegre y vivaz.
Suite popular española
Manuel Moreno Buendía
Esta conocida obra, escrita en 1985 para flauta, viola y arpa, tiene cinco números. Las piezas, un tanto contrastantes entre sí debido a la variedad de estilos, no se apartan de su raíz folklórica y de un marcado color hispano.
El primero es un Divertimento muy alegre, de corte clásico y rígida estructura académica. Lo caracteriza su aspecto lúdico, que por momentos llega a ser un scherzo, como también el juego imitativo de voces entre los instrumentos.
El segundo es una interesante y contrastante Fantasía, que comienza con unos sonidos cromáticos misteriosos que crean un ambiente de suspenso, donde unos arpegios disonantes en el arpa acompañan la melodía expuesta por la flauta, seguida en forma canónica por la viola. Un comienzo que en su desarrollo posterior va mostrando paulatinamente giros propios de la música española. Luego de repetirse la sección con leves variaciones, llega un nexo con lo que concluye el número sobre la base del mismo material.
El número anterior, a manera de interludio, contrasta con el tercero, una Danza de honda raigambre hispana. Con el surgimiento del spicatto en la viola emulando unas castañuelas, se dibuja el ambiente y humor que acompaña a las alegres melodías a manera de scherzo.
El siguiente, Nocturno, posee un interesante equilibrio en la forma. Se presenta la viola con un misterioso trémolo que acompaña al canto, mientras algunas frases y acordes ravelianos le otorgan un embellecimiento muy singular a la pieza.
El quinto, Rondó, está basado sobre la conocida pieza ‘canarios’ del compositor y sacerdote español Gaspar Sanz (1640-1710). Una diáfana introducción por el arpa, que presenta las células armónicas y melódicas, le dan un sabor un tanto medieval. Son hermosas las variaciones que emergen del tema, provistas de imitaciones, hasta poner fin con un impetuoso y gracioso forte desde los tres instrumentos.
Diego M. Orellana