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El abrazo partido
En el Leedor.com
El abrazo partido (Argentina, 2003)
Dirigida por: Daniel Burman
Protagonizada por: Daniel Hendler, Sergio Boris, Adriana Aizenberg, Jorge D'Elia, Diego Korol
Escrita por: Daniel Burman y Marcelo Birmajer
Director de producción: Sebastián Ponce
Director de fotografía: Ramiro Civita
Estrenada el 25 de Marzo del 2004
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Compartamos el abrazo
por Sebastián Russo
Dos Osos de Plata conseguidos en la Berlinale por una película argentina, uno de ellos a mejor film, se vuelve un dato ineludible como primer referencia a dicho film, incluso como dato enconadamente relevante para una filmografía nacional como la argentina (que sí bien está de moda en la elite cinéfila mundial, no consigue transformarse en una industria autosustentable -quizás no haya que lamentar tanto que tal cosa no suceda, quizás-)
Daniel Burman concreta en su cuarta película lo que muchos directores/promesa podrían concretar si su cuarta película hubiera podido ser parida. Concreta, Burman, poder plasmar su experiencia, sus ideas, todo su potencial (esperemos que sea sólo parte del mismo) en pos de una producción cinematográfica, que se vieron atisbados, en mayor o menor medida desarrollados, en sus anteriores largometrajes (Un crisantemo estalla en Cincoesquinas, Esperando al Mesías, y Todas las azafatas van al cielo). Llegar a una cuarta producción (casi una formalidad, una obviedad para directores de cine de otras realidades socio-económicas), parecería ser el punto justo (el punto caramelo) para medir fuerzas entre la propia capacidad (virtuosismo, tenacidad) y la requerida por el público de cine (sea este masivo o cinéfilo -antinomia que detesto, pero que no deja de dividir aguas-). En suma, Burman logró lo que muchas otros directores de cine hubieran conseguido si el camino hacia una nueva producción hubiera sido menos escarpado, si habrían llegado a lo que parece hoy una epopeya: la cuarta película (después de la tercera, de la segunda, y de aquel promisorio debut) (Que se entienda, no hablo, aun, de Burman, sino del cine nacional, y sus avatares, a contramano de los resultados -premios- que obtiene)
Una de las características destacables de El abrazo partido es la capacidad de su director de transformar una historia nimia, pequeña, a priori de escaso interés, en un diminuto universo (de lógica interna) de personajes que amalgaman sus acotados conflictos cuasi domésticos con los del mismo universo al que pertenecen, constituyendo una realidad dual (o multifórmica), rica, profunda, de implicancias ya no locales (ni personales) sino ampliadas (humanas).
En El abrazo partido se plasman un dar cuenta de un determinado espacio social (una galería del Once porteño) a través de la mirada de un sujeto, con una estética pastichesca propia de dicho barrio: o sea, gente, mucha, colores, diversos, kitch, mucho kitch, escenas bizarras, judíos ortodoxos conversando con coreanos (mientras bolivianos pasan corriendo). Y este plasmar de Burman conforma su propia mirada, y no una supuesta mirada esperable. Y es en este proceso subjetivo donde comienza a pergeñarse interés en el film, y en la historia que se narra. Comienza a aparecer un algo genuino, un algo tangible, provocativo, discutible, pero por que hay toma de posición, porque hay una subjetividad que sale y dice.
Y la mirada de Ariel (Daniel Hendler, haciendo una vez más de él mismo, o lo que deja entrever de ese él mismo que se ve de él, galardonado con el Oso de plata por su actuación), es un mirar el mundo desde la visión de un tipo (nada extraordinario), en una situación particular (nada espectacular), de conflictividad sobria. Su mirar (que resulta asombroso por su falta de sorpresa, de extracotidianeidad), no deja de poseer sin embargo, ese prototípico carácter posmoderno de mirada irónica, despojada, aunque (y esto es exclusivo mérito de Hendler) de cínica ternura. Y el cariño solapado de su mirar se debe a que lo que mira, no es otra cosa que su universo (no más, no menos): la galería del Once, de vida en apariencia (solo en apariencia) monótona, insignificante para el transeúnte que camina a paso redoblado.
El universo de la galería (eje espacio-significativo del film) está compuesta por un grupo social construido (por Daniel Burman, coguionista del film junto al escritor Marcelo Birmajer -un asiduo explorador de historias de judíos contemporáneos-) a partir de estereotipos: judíos, italianos, coreanos, peruanos, bolivianos (cada uno de estas caricaturas ligada a sus idiosincrasias correspondientes). Estereotipos, que sin embargo, no son disimulados, ni escondidos. Que incluso revelan una discriminación social-racial que no es conflictuada por quienes la viven (soportan), naturalizada, y así mostrada por el director. Este mostrar el mecanismo estereotipante posibilita específicamente adentrarse en las historias, vivirlas, compartiendo, formando parte de la lógica caricaturesca, una sensación de no engaño, de no impostación es la que genera así Burman, de manera meritoria, prodigiosa.
Interesante estética decía, porque se deduce menos complejo el representar escenográficamente zonas homogéneamente compuestas, no como el Once, en todo su esplendor decadentoso y multicolor. Interesante porque Burman utiliza el recurso de cámara en mano, con hiperquinético movimiento, que si bien resulta cansador, excesivo, y hasta por momentos provoca mareos, le imprime al film vigor, audacia, contemporaneidad, aunando requerimientos de públicos diversos, de estéticas, modos de percepción en apariencia divergentes.
Anclada en un humor entre seco y coloquial, y un sentimentalismo (no sentimentaloide) de dulce sordidez, de cierto patetismo latente, la historia se apega (y cimienta), desde un sesgo costumbrista, en cuestiones hereditarias, hábitos, propios de cada familia y propios de cada cultura (judía, coreana, etc.) Diferencias culturales que se matizan, se sobrepasan por las ansias de sobrevivir, de salir adelante, en clima solidario, compartido. Una clase media baja, con sus rutinas y tics de clase que la resguardan, protegen, y conservan. Lo compartido, sin embargo, como un sello unificante de esas vidas de galería. Lo único partido parece ser la relación de Ariel con su padre (conflicto eje de la historia), relación quebrada por la huida de este a Israel (las guerras también son buenas excusas, al menos por un tiempo), e intentada ser restablecida por el mismo prófugo chocando ante una nueva realidad, un hijo que cuestiona su anterior proceder. Un abrazo que, aunque necesario, ansiado, se hace esperar, y que ya nunca poseerá la plenitud de los abrazo comúnmente compartidos (entre otras cosas, porque el padre perdió un brazo en la guerra)
Con una excelente actuación de Adriana Aizenberg (como una "idishemame" absorbente y soñadora), el mencionado papel protagónico de Hendler (una especie de fetiche del "cine novo argento"), y Sergio Boris (hermano en la ficción de Hendler, demostrando su capacidad y versatilidad interpretativa vislumbrada -apenas- dentro de las huestes de Marcelote Tinelli), El abrazo partido es un film de original plenitud, basado en una capacidad (la de su director) engendrada película tras película, y que devela, no solo que estamos en presencia de un futuro ganador de más premios internacionales (único ratificador de prestigio para algunos), sino la necesidad de una política cinematográfica de carácter nacional, que posibilite a los jóvenes/directores/promesas convertirse en maduras realidades.
Publicada en Leedor el 26-3-2004
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DesOrdenes
Esta revista/objeto intervenida por el Grupo de Arte Detergente está dedicada en este número 1 a...
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EL CINE PERIFERICO - SEGUNDO VUELO !La Nave de los Sueños y la Biblioteca Nacional presentan:
SE PROYECTAN
YOGA, DE HOMERO CIRELLI
Estreno de los cortos del taller Hacia un film experimental, dictado por Ernesto Baca. Se presentan los cortos de Reina Escofet, Juan Tancredi, Marianella Letterio, Laura Focarazzo y Lucia Martinez.
QUINTA TEMPORADA | CINE Y MUSICA DE AUTOR 2010
MARTES 7 DE SEPTIEMBRE | 19 HS
BIBLIOTECA NACIONAL DE LA REPUBLICA ARGENTINA
AGÜERO 2502 | AUDITORIO JORGE LUIS BORGES | 1er PISO
www.bn.gov.ar | www.naveonline.com.ar
EN
TRADA LIBRE Y GRATUITA
Yoga, de Homero Cirelli (2010)
Una mudanza, un apagón, una cita, un parto, una fiesta, son algunas de la situaciones por las que atraviesan un grupo de personas que asisten a una clase de yoga. Un fresco de momentos en la vida de estos seres que alternan su existencia con una disciplina que les permite unir cuerpo, mente y espíritu en un solo instante. En definitiva, el Yoga.
www.homerocirelli.
blogspot.com
“Antes, cuando uno preguntaba por la trama de una película, generalmente le contaban el argumento, aquello que la película narraba de un modo más o menos lineal, la historia. Las películas de Homero Cirelli no carecen de relato, pero ‘trama’ es una palabra que, en su caso, designa texturas audiovisuales, formas que, sin rechazar la figuración cotidiana, tienden hacia el universo de las abstracciones. Aquí se alternan imágenes granuladas en blanco y negro de una sesión de yoga, con otras en color de la vida cotidiana. Esa actividad es como una ventana a distintos universos domésticos parcialmente ficcionados: el de un payaso, el de una pareja que está esperando un bebé, el de una mujer mayor en tren de mudarse, etc. Los personaje son abordados sin establecer ningún tipo de jerarquía, tratados como materiales al servicio de un entramado estético que, en definitiva, también dibuja un mapa provisorio y sesgado de un segmento socioeconómico nacional.” (Catálogo BAFICI 2010)
FICHA TECNICA
Guión, fotografía y montaje: Homero Cirelli. Intérpretes: Ana Ter Akopov, Cecilia Vega, Florencia Perez Lazarte, Laila Páez, Natalia Gorini.
SOBRE EL CICLO
Hay artistas cuyo trabajo está enmarcado dentro de un movimiento o corriente artística. Producen y se manejan siempre dentro de los límites de ese campo de acción. Sin embargo, hay otros que desde sus inicios emprenden un camino personal en busca de su propia voz, explorando su modo de interpretación del mundo, y cuya obra exige un espectador atento, inquieto, activo. Estos cineastas aprenden a moverse en los márgenes, desde lo temático, lo artístico y lo comercial, y se expresan desde ese lugar.
En 2007 realizamos una primera entrega del Ciclo El cine periférico que reunió las obras de Ernesto Baca, Tomas Lipgot y Homero Cirelli, artistas que transitan la búsqueda, el riesgo artístico y la experimentación. El especialista y programador Pablo Conde expresaba sobre las obras de ese ciclo: “...se trata de un cine cuyo punto de partida es una necesidad de contar, de transmitir ideas, de provocar al espectador desafiándolo en su rol. Tiene un punto de partida distinto, más cercano al exorcismo o a la purga: es un cine urgente en cuanto a su realización y está regido por la voz de sus autores, más radical, más jugado, más personal”.
En esta oportunidad presentaremos los recientes trabajos de estos realizadores y el resultado de sus caminos emprendidos en los últimos años, junto con reveladores trabajos y valiosas experiencias audiovisuales de Rafael Filippelli, Lara Arellano, Mauro Andrizzi y Ezequiel F. Muñoz. La presencia de estos artistas dentro del ciclo y su activa participación en las funciones son elementos fundamentales para entender este panorama de creatividad y variedad de voces y caminos en el cine de nuestro país.
PROGRAMACION
Martes 21 de septiembre | 19 hs
Videografía. Obras audiovisuales de Lara Arellano
Martes 28 de Septiembre | 19 hs
Iraqi Short Films, de Mauro Andrizzi (2008)
ANFITRION Y MAESTRO DE CEREMONIAS
Mr. Miguelius
Un corto argentino ganador “NO ME AMA” Y “LA ESCUELA DE LA CALLE”, GANADORES DE LAKINO 2010
Lakino / Festival Latinoamericano de Cortometrajes de Berlín finalizó ayer su primera edición y repartió los galardones a los participantes de la sección de Competencia Oficial. El cortometraje argentino No me ama, del joven actor y realizador Martín Piroyansky, fue el ganador del premio del jurado “por tratar con excelente humor y honestidad, tanto como sensibilidad y simplicidad, la problemática de las relaciones hombre-mujer”. Piroyansky recibirá un premio de 1000 euros y una beca otorgada por la Fundación Nuevo Cine para realizar un curso-taller de cine en la República Dominicana.
El premio del público fue otorgado ex aequo para los cortometrajes La escuela de la calle, del también argentino Maximiliano González, que será premiado con una beca de la Fundación Nuevo Cine, y No me ama, coincidiendo esta vez el criterio del jurado con el del público.
El jurado quiso también realizar dos menciones especiales. En primer lugar, el film mexicano Vagonero, de Javier Sánchez, por “su capacidad de captar la necesidad de expresarse de la juventud latinoamericana”. También recibió una mención el cortometraje Inactivo, de los argentinos Marcos Torres y Ezequiel Rormoser, que captó la atención del jurado por “pintar su propio mundo con imágenes metafóricas, creando un lenguaje personal de gran calidad artística y técnica, sumergiendo al espectador en un viaje onírico”.
Lakino convocó en su primera edición a alrededor de novecientos espectadores a lo largo de los tres días en los que tuvo lugar. El público que visitó el festival tuvo la oportunidad de disfrutar de las propuestas cinematográficas más innovadoras que se han realizado en los últimos años en el continente latinoamericano. La buena respuesta recibida ya hace pensar a la organización en la futura edición de Lakino 2011.
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