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Misiones. Sus horas de fuego
Por Elena Bisso
Las narraciones de Horacio Quiroga vuelven a ser magníficas para acompañar un diario de viajero. |
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Misiones, sus largas horas de fuego
Camino al filo de la Garganta del Diablo. Es medianoche y la luna opulenta platea la selva misionera. El Iguazú le arrebata la calma al aire otoñal, y yo me he preguntado si ésta no será la hondura más bella del mundo.
También he imaginado para Misiones un corazón de amatista. Alguien ha contado magníficamente este mundo tropical, alguien que sigue presente en San Ignacio, sombrío y delgado, atravesando la fronda, alguien que decía:
"La selva es seria y concentrada. Cuanto de caricia puede rendir su muda lobreguez, fluye en ese hilo de dulzura extrema, en esas cinco notas de virgen melancolía.
Cuando la humedad más viva del ambiente presagia ya el día, y a la primer vaga vislumbre en el oriente las cabezas asoman por fin debajo del ala, nuevos cantos que salpican el monte."
Las narraciones de Horacio Quiroga, vuelven a ser magníficas para acompañar un diario de viajero, sobre todo en las horas que lleva el camino Iguazú-San Ignacio.
"En las picadas abiertas en monte virgen -fosco sendero amurallado de altísimo bosque-, la luna filtra sus rayos en el ramaje, que van a trazar al sesgo sobre la negra tierra, duras rayas blancas. Allá arriba, a todo lo largo de los rayos de la luna, la fronda se esponja en vapores de plata. Ni un soplo de aire, ni un rastro de vida, ni un ¡ay! El viajero insomne que avanza solitario por ese paisaje, puede, si lleva su espíritu en calma, conservar ésta ante cualquier fenómeno que se proponga alterarla. Pero si ha querido llevar consigo a ese silencio la sobrecarga de su corazón, y a su lado explota de repente el sollozo tremendo del urutaú, es posible que ese viajero conozca por fin lo que es el terror de un presagio". (de "El urutaú")
"En lo más crudo del día estival, ningún sonido, ningún grito descuella en el ambiente: todos se funden en el rumor montóno, zumbante y tenaz de las largas horas de fuego"
Los paseos rodeando los saltos del Iguazú son deslumbrantes. Algo excede la posibilidad de ser descriptos. Es una ingenuidad esperar que eso pueda ser apresado con una filmación o con fotografías. Eso, la "ousía" de ese ámbito tampoco se deja nombrar por completo. Pero sí podemos intentar cercarlo para transmitirlo, o sólo invitar a hacer la experiencia.
"La dicha es demasiado grande para que se permita gozar de ella con los ojos abiertos."
(las citas restantes corresponden a "El yaciyateré" Horacio Quiroga)
Publicado en Leedor el 31-01-2009
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