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Arte y comunidades
Por Kekena Corvalán
En el marco de las actividades del Lipac/CC Rojas, participamos del seminario "Nuevas Comunidades", a cargo de la curadora alemana Nina Möntmann. |
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Nina Möntmann es curadora, crítica y escritora. Actualmente viene trabajando temáticas tales como las condiciones de cambio de las instituciones del arte, los modelos de relacionalidad y práctica institucional, el papel de comunidades como entidades sociales de la esfera pública desde las prácticas artísticas.
El punto de partida del seminario es pensar la comunidad como algo que ya no se explica por los conceptos tradicionales de Estado-Nación, geografía, lenguaje, religión o etnia.
Hoy la idea de comunidad entra en diálogo con fenómenos como la desterritorialización, la globalización y el nomadismo. El mundo es básicamente un mundo móvil, inquieto, donde millones de seres nos trasladamos por causas laborales, políticas o culturales.
La trama de fenómenos migratorios es muy compleja, y en muchos casos lo que subyace son fenómenos de disidencia, incomodidad, búsqueda, supervivencia, readaptación… Esto implica nuevas plataformas estéticas y nuevas agendas políticas.
Partiendo del filósofo italiano Giorgio Agamben (“La comunidad que viene"), y de Nikos Papastergiadis (“esferas públicas diaspóricas”), se trata de pensar cómo el artista interactúa con este nuevo concepto de comunidad, que está lejos de ser un mero estar en el mundo, afirmando la propia singularidad, evitando adjetivos que planteen conflictos, desde lo puro y aséptico.
Möntmann pone el acento en la imaginación social de estas prácticas. Los colectivos ya no se identifican con la idealización en la que pretende encasillarlos el Estado/Nación, también por el fracaso de la sociedad del bienestar. Cuando tomamos conciencia de que el Estado no nos brinda absolutamente nada, y ya no es garante ni de nuestra salud, ni de nuestra educación, ni de nuestra cultura, es allí donde la comunidad suelta sus límites, pudiendo pensarse como un mero “estar juntos”, con parámetros que pueden ser eventuales, temporales, accidentales, experimentales y hasta imaginarios y poéticos, pero que en todo caso no expresan los lazos tradicionales que se supone deberían unir a las personas.
Todos sentimos hoy determinadas pertenencias que no pasan por los conceptos tradicionales, ni siquiera por nuestro vínculo familiar. Las nuevas prácticas nos enlazan de manera particular. Y la manera de producir y hacer circular el arte también se ve afectada.
El comienzo de este nuevo planteo arte/comunidad puede encontrarse a comienzos de los 90, en las ideas de cultura en acción, que intentaban beneficiar a comunidades desfavorecidas (homeless, enfermos de sida), ocupando un territorio muy cercano al de los trabajadores sociales, los antropólogos culturales, los sociólgoos o la gestión cultural.
Desde este panorama fueron surgiendo ejemplos que profundizaron la relación específica arte/públicos/comunidades. Estas ideas hoy están más vigentes que nunca, ya que enlazan con las expectativas y realidades, especialmente dentro del funcionamiento de instituciones intermedias europeas, para afianzar la llamada democracia participativa.
Dos ejemplos muy interesantes para sugerir esta relación de los individuos con sus nuevas formas de identificarse comunitariamente, son proyectos como Park Fiction (1995) o los trabajos de Yael Bartana (Wild Seeds, 2005).
Desde Argentina y Latinoamérica, sería interesante aprovechar la experiencia para pensar casos propios, como el del teatro comunitario, la práctica videodocumental, los stencils y el arte callejero, las ediciones artesanales de libros, y todas los pequeños gestos que construyen la expresión arte/comunidad.
Nota relacionada: Entrevista a Alicia Herrero, coordinadora de LIPAC
Foto copete: Wild Seeds, de Yael Bartana (2005)
Publicado en Leedor el 9-10-2008
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