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Buenos Aires, 03 de septiembre de 2010
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Nuevo Cine Argentino
o las Ilusiones Perdidas
Rodar una película para nuestros amigos y conocidos, más los habituales septuagenarios que frecuentan algunos cines de Buenos Aires genera una creciente reflexión crítica.
 
 
 

El llamado nuevo cine argentino resulta un fenómeno interesante para analizar. En primer término, en toda América Latina hay nuevos cines que coinciden con una franja etaria de los realizadores. Son jóvenes –en la mayoría de los casos- que van desde los 25 hasta pasados los 40 años. Se distinguen por una autogestionada orfandad que implica lo siguiente: antes de nosotros, no había nada. Es curioso porque si comparamos el mundo de la imagen en movimiento con el de la literatura, para poner un ejemplo, nos encontramos con que a los escritores flamantes jamás se les ocurriría decir lo mismo. Quedándonos en Argentina para que la extensión no fatigue, esto equivale a decir que quienes publican su novela o libro de cuentos no pueden desconocer la existencia de, por lo menos, una veintena de escritores que llegan desde Sarmiento, pasan por Macedonio Fernández, cruzan a Borges y se internan por Sáer.

En el caso del cine el asunto es muy distinto, tal vez porque quien hoy aspire a convertirse en escritor, debe alcanzar un grado de hipercultura considerable. Esto, además de dar respuesta a una pregunta fatídica: ¿Tengo algo qué decir o me voy a entretener con jueguitos retóricos? Del mismo modo, estos escritores, ¿poseen un instituto que financie mediante préstamos la publicación de setenta u ochenta obras de ficción anuales? Los pulpos editoriales afirman que no publican nada que no pueda vender, al menos, cinco mil ejemplares de manera rápida.

Si el INCAA tomara una política semejante, y una vez que ha muerto Fabián Bielinsky, nos quedaríamos con los horrendos productos de los polirubros televisivos. En Un diccionario de Films Argentinos II 1996-2002, Raúl Manrupe y Alejandra Portela no dejan de asombrarnos. En un muy alto porcentaje nos encontramos con la muletilla Film no estrenado comercialmente, o bien con artefactos que han tenido repercusión en proyecciones que se llevaron a cabo en lugares un tanto esotéricos. Descontamos aquí el movimiento de Saladillo porque se plantea como un cine estrictamente regional.

CRÓNICA DE UNA CAUSA PENDIENTE

Cuando estudiamos literatura se nos dice que el lector completa la obra en la medida en que a él va dirigida. Por consiguiente, si una novela, un libro de cuentos o de poemas no se publica, no existe. Al parecer, el criterio es muy otro en el caso del cine: deben figurar también aquellas películas inconclusas por diversas razones –la mayoría de las veces financieras-. Por lo tanto, y a nuestro juicio, hasta que una película no se estrene no existe. No estamos hablando aquí de aquellos artefactos perdidos porque fueron en su tiempo apreciados por una audiencia histórica.

Ahora bien: los nuevos palacios del cine construidos con capitales de distribuidoras son un tanto renuentes a la exhibición de productos locales. La política del INCAA que amenaza con dos estrenos autóctonos por semana, ¿es coherente?. La gran incógnita que puede y debe despejarse aquí es si no están quemando celuloide y, de paso, tirando a la basura plata que es de todos nosotros. Porque si en algún momento de la historia el cine argentino se convirtió en poderosa fuente de divisas, lo que ocurre hoy va directamente al renglón de pérdidas onerosas.

Lo curioso es que rodar una película para nuestros amigos y conocidos, más algunos estudiantes de las tantas escuelas de cine y los habituales septuagenarios que frecuentan el Gaumont y el Tita Merello –que ahora desaparece- ha generado una creciente reflexión crítica. Esto es: los entusiastas investigadores –tratando ellos también de conseguir un minuto de gloria- se lanzan a perorar sobre el cine viejo y sus diferencias con el nuevo. Se escuchan y leen opiniones jugosas: al parecer, en el antiguo cine siempre aparecía un cura, mientras esto no sucede en los flamantes artefactos.

Como los jóvenes no ven cine viejo asienten muy conformes ante tal despropósito. Por otra parte, los que se ocupan del cine antiguo, esto es, desde que comienza el silente hasta el menemismo –tómese o déjese a Raúl Perrone- son almitas académicas que recurren al almíbar y huyen de las contradicciones. Por otra parte, si es que uno quiere su minuto de gloria, debe necesariamente ocuparse del cine autóctono a partir de fines del siglo XX. Hay, incluso, un venerable pope que se rodea de jóvenes con los que intercambia alabanzas varias.

El asunto es muy viejo: el benemérito Tomás Eloy Martìnez y el no menos fecundo Agustín Maiheu se colaron de Leopoldo Torre Nilsson a partir de La casa del ángel. Hoy día, si exceptuamos a los especialistas, nadie recuerda a nadie. Que es el triste destino del mundo de la imagen en movimiento y de sus exégetas. Tampoco en aquella oportunidad hubo lugar para la polémica. Recordamos una enjundiosa necrológica de Jorge Couselo en Tiempo de Cine acerca del Martín Fierro del realizador antes mencionado.

Todo eso ha muerto. ¿O no? Porque era imposible el disenso a fuerza de represión fascistoide. El hablar contra la política suicida del INCAA, contra los jóvenes que no tienen nada que decir pero que quieren ir a festivales, contra supuestos teóricos que exaltan un nuevo cine como si esto fuera patrimonio de Argentina, no nos va a ganar amigos precisamente. .

IMPOSIBLE

Concedamos lo siguiente: como ocurre en todo movimiento artístico hay buen material y es digno de análisis pero ¿qué pasa con el público, con los simples espectadores? Si no existe una infraestructura audiovisual poderosa somos siempre los mismos los que estamos hablando sobre lo que se estrena o deja de hacerlo. Se produce, de este modo, un ejercicio que adquieren características parecidas a la masturbación.

Cuando mencionamos a directores, técnicos o actores del nuevo cine en lugares inconvenientes, es decir, los frecuentados por la gente común, por el espectador que va a los multicines, nos observan como a una curiosidad digna de análisis. La solución reside entonces en ir al café del MALBA o ahora al I.F.T. y a la CINETECA VIDA o, tal vez, a los ciclos del Cosmos. Ocurre que podemos ir a esos lugares para ver cine pero no para hablar sobre él.

Lo que se está pidiendo aquí no es tan complejo como parece: Canal 7 tiene a su disposición TODA LA PANTALLA y llega al interior del país, que es donde se ve. Existe, por otra parte, la intención de crear un nuevo canal de aire. ¿Sería mucho pedir que se ocuparan del nuevo cine? Tal vez sea muy exigente solicitar que la gente se conecte con lo que los directores jóvenes tienen que decir y con su manera de narrar. De lo contrario, la gente común, la que nos interesa, continuará sumergida frente a la chatura de la TV. Esos mismos realizadores son contratados por agencias publicitarias para deleitar al público con productos que no siempre pueden comprar. La estética publicitaria –y no ocurre sólo en Argentina- es, hoy por hoy, lo mejor que posee la TV y los jóvenes enganchan al teleespectador con esos mensajes. Sería loable que también les permitieran hacerlo con su cine.

Por ABEL POSADAS


Publicado en Leedor el 19-7-2006

 

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EL CINE PERIFERICO - SEGUNDO VUELO
!La Nave de los Sueños y la Biblioteca Nacional presentan:
SE PROYECTAN
YOGA, DE HOMERO CIRELLI

Estreno de los cortos del taller Hacia un film experimental, dictado por Ernesto Baca. Se presentan los cortos de Reina Escofet, Juan Tancredi, Marianella Letterio, Laura Focarazzo y Lucia Martinez.

QUINTA TEMPORADA | CINE Y MUSICA DE AUTOR 2010
MARTES 7 DE SEPTIEMBRE | 19 HS
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Yoga, de Homero Cirelli (2010)
Una mudanza, un apagón, una cita, un parto, una fiesta, son algunas de la situaciones por las que atraviesan un grupo de personas que asisten a una clase de yoga. Un fresco de momentos en la vida de estos seres que alternan su existencia con una disciplina que les permite unir cuerpo, mente y espíritu en un solo instante. En definitiva, el Yoga.
www.homerocirelli.
blogspot.com

“Antes, cuando uno preguntaba por la trama de una película, generalmente le contaban el argumento, aquello que la película narraba de un modo más o menos lineal, la historia. Las películas de Homero Cirelli no carecen de relato, pero ‘trama’ es una palabra que, en su caso, designa texturas audiovisuales, formas que, sin rechazar la figuración cotidiana, tienden hacia el universo de las abstracciones. Aquí se alternan imágenes granuladas en blanco y negro de una sesión de yoga, con otras en color de la vida cotidiana. Esa actividad es como una ventana a distintos universos domésticos parcialmente ficcionados: el de un payaso, el de una pareja que está esperando un bebé, el de una mujer mayor en tren de mudarse, etc. Los personaje son abordados sin establecer ningún tipo de jerarquía, tratados como materiales al servicio de un entramado estético que, en definitiva, también dibuja un mapa provisorio y sesgado de un segmento socioeconómico nacional.” (Catálogo BAFICI 2010)

FICHA TECNICA
Guión, fotografía y montaje: Homero Cirelli. Intérpretes: Ana Ter Akopov, Cecilia Vega, Florencia Perez Lazarte, Laila Páez, Natalia Gorini.

SOBRE EL CICLO
Hay artistas cuyo trabajo está enmarcado dentro de un movimiento o corriente artística. Producen y se manejan siempre dentro de los límites de ese campo de acción. Sin embargo, hay otros que desde sus inicios emprenden un camino personal en busca de su propia voz, explorando su modo de interpretación del mundo, y cuya obra exige un espectador atento, inquieto, activo. Estos cineastas aprenden a moverse en los márgenes, desde lo temático, lo artístico y lo comercial, y se expresan desde ese lugar.
En 2007 realizamos una primera entrega del Ciclo El cine periférico que reunió las obras de Ernesto Baca, Tomas Lipgot y Homero Cirelli, artistas que transitan la búsqueda, el riesgo artístico y la experimentación. El especialista y programador Pablo Conde expresaba sobre las obras de ese ciclo: “...se trata de un cine cuyo punto de partida es una necesidad de contar, de transmitir ideas, de provocar al espectador desafiándolo en su rol. Tiene un punto de partida distinto, más cercano al exorcismo o a la purga: es un cine urgente en cuanto a su realización y está regido por la voz de sus autores, más radical, más jugado, más personal”.
En esta oportunidad presentaremos los recientes trabajos de estos realizadores y el resultado de sus caminos emprendidos en los últimos años, junto con reveladores trabajos y valiosas experiencias audiovisuales de Rafael Filippelli, Lara Arellano, Mauro Andrizzi y Ezequiel F. Muñoz. La presencia de estos artistas dentro del ciclo y su activa participación en las funciones son elementos fundamentales para entender este panorama de creatividad y variedad de voces y caminos en el cine de nuestro país.


PROGRAMACION

Martes 21 de septiembre | 19 hs
Videografía. Obras audiovisuales de Lara Arellano

Martes 28 de Septiembre | 19 hs
Iraqi Short Films, de Mauro Andrizzi (2008)


ANFITRION Y MAESTRO DE CEREMONIAS
Mr. Miguelius


Un corto argentino ganador
“NO ME AMA” Y “LA ESCUELA DE LA CALLE”, GANADORES DE LAKINO 2010


Lakino / Festival Latinoamericano de Cortometrajes de Berlín finalizó ayer su primera edición y repartió los galardones a los participantes de la sección de Competencia Oficial. El cortometraje argentino No me ama, del joven actor y realizador Martín Piroyansky, fue el ganador del premio del jurado “por tratar con excelente humor y honestidad, tanto como sensibilidad y simplicidad, la problemática de las relaciones hombre-mujer”. Piroyansky recibirá un premio de 1000 euros y una beca otorgada por la Fundación Nuevo Cine para realizar un curso-taller de cine en la República Dominicana.
El premio del público fue otorgado ex aequo para los cortometrajes La escuela de la calle, del también argentino Maximiliano González, que será premiado con una beca de la Fundación Nuevo Cine, y No me ama, coincidiendo esta vez el criterio del jurado con el del público.
El jurado quiso también realizar dos menciones especiales. En primer lugar, el film mexicano Vagonero, de Javier Sánchez, por “su capacidad de captar la necesidad de expresarse de la juventud latinoamericana”. También recibió una mención el cortometraje Inactivo, de los argentinos Marcos Torres y Ezequiel Rormoser, que captó la atención del jurado por “pintar su propio mundo con imágenes metafóricas, creando un lenguaje personal de gran calidad artística y técnica, sumergiendo al espectador en un viaje onírico”.
Lakino convocó en su primera edición a alrededor de novecientos espectadores a lo largo de los tres días en los que tuvo lugar. El público que visitó el festival tuvo la oportunidad de disfrutar de las propuestas cinematográficas más innovadoras que se han realizado en los últimos años en el continente latinoamericano. La buena respuesta recibida ya hace pensar a la organización en la futura edición de Lakino 2011.


 
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