(2755) Quémese después de leerse, George Clooney, Coen

Quémese después de leerse

Un film menor pero que lleva la marca de un dúo de directores que difícilmente defraude.Pasando del género dramático, que les permitió ganar varios Oscar, los hermanos Coen dan un giro de ciento ochenta grados para presentarnos una comedia liviana y algo menor

Constituye todo un evento la presentación en un mismo año de dos películas de los hermanos Coen. Luego de ganar el Oscar al mejor film con el drama “Sin lugar para los débiles”, se presenta ahora “Quémese después de leerse” (“Burn after reading”), en tono de comedia.

No es la primera vez que los celebrados directores incursionan en este tipo de género, aunque nos atrevemos a afirmar que en el balance les “sienta“ mejor el thriller y las tramas policiales.

De sus trece largometrajes posiblemente las producciones más destacables serían las clasificables dentro de la categoría dramática. Incluyen a su opera prima (“Simplemente sangre”), a la ganadora del Festival de Cannes (“Barton Fink”), a la ganadora del Oscar al mejor guión y actriz (“Fargo”), a la reciente ganadora del Oscar (“Sin lugar para los débiles”) y finalmente a una menos conocida pero igualmente brillante (“De paseo a la muerte”/“Miller’s Crossing” ). En cambio entre las comedias se encuentran las menos logradas, al menos en opinión de este cronista, tales como “El quinteto de la muerte” (una remake que hubiese sido mejor no hacer), “¿Dónde estás hermano? y “El amor cuesta caro”. Las últimas dos cuentan con la actuación de George Clooney, que vuelve a hacerlo en esta oportunidad con lo que parecería que su presencia les juega algo en contra. Y en efecto, en “Quémese después de leerse” su personaje es el menos logrado a diferencia por ejemplo de dos debutantes en el cine de los Coen: Brad Pitt (brillante en esta oportunidad) y John Malkovich. Justamente la trama se inicia con éste, un funcionario de la CIA de gracioso nombre (Osbourne Cox), a quien le comunican que le han asignado un nuevo puesto de menor relevancia y responsabilidad. A su esposa (Tilda Swinton) no parece importarle mucho lo acontecido con Osbourne, ya que le resulta más importante su affaire con Clooney, quien en verdad no cree en ningún tipo de fidelidad.

La situación empezará a enredarse cuando cierta información confidencial de Cox contenida en un CD caiga en las manos de dos empleados de un gimnasio donde él suele ir. Aquí entran en la trama Chad (Brad Pitt) y Linda Litzke (Frances McDormand), quienes imaginan un mecanismo para chantajear al dueño de la información olvidada.

No deberíamos contar mucho más salvo señalar que todo esto ocurre en apenas unos pocos minutos iniciales y que permitirán descubrir que Linda está pensando en la recompensa, básicamente como un medio para pagarse varias cirugías estéticas que está planeando. La trama se bifurcará, no siempre con igual acierto y con algunos episodios que no siempre terminan bien para sus personajes.

Frances McDormand sobresale probablemente del conjunto, lo que no debe extrañarse ya que la esposa de Joel tiene una larga experiencia que va desde su debut cinematográfico (“Simplemente sangre”), pasando por el Oscar en “Fargo” y su presencia en otras tres producciones de los hermanos Coen.

A los intérpretes antes mencionados deberían agregarse algunos actores de reparto que sobresalen. Nos referimos a Richard Jenkins, como jefe del gimnasio y a David Rasche, empleado de la CIA y J.K. Simmons, como su muy “práctico” jefe.

En definitiva, un film menor pero que lleva la marca de un dúo de directores que difícilmente defraude.

Publicado en Leedor el 24-10-2008




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