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Cine en la Web

La indestructible alianza entre el cine y la informática comenzó con el negocio de videojuegos basados en películas y se desplazó hacia Internet.Cine en la web, una fórmula invertida

por Laura Duarte

La indestructible alianza entre el cine y la informática comenzó con el negocio de videojuegos basados en películas y se desplazó hacia Internet, ya no es posible lanzar un estreno sin inaugurar su página web. Negocio, recompensa para el espectador o simple extravagancia de la era multimediática, ambas disciplinas parecen converger a un punto de feed-back: Lucas Arts promete un videojuego en la red donde los participantes podrán encarnar a los personajes de un filme.

Los intercambios técnicos-estilísticos entre el cine y la informática comenzaron a mediados de los ’80, cuando ambas esferas de producción se fusionaron en el primer intento: los videojuegos por computadoras, en su gran mayoría, basados en taquilleras historias de la pantalla grande.
Cuando a la Argentina recién llegaban las primeras computadoras hogareñas (una excentricidad bautizada Commodore 64 y tan sólo anhelada por los iniciados en lenguajes informáticos) se comenzó a intercambiar en el reducido círculo de “informáticos” la materia prima de una nueva clase de entretenimiento: pantallas con gráficos de muy mala resolución y personajes pixelados que se movían a la velocidad de un caracol, pero que le permitían al jugador adquirir una personalidad, actuar e incluso definir para bien o para mal el final de una escena. Este fue quizá el primer concepto de participación interactiva.

De la ficción a la aventura

Quienes vivieron esa incipiente era informática recordarán con nostalgia juegos que indefectiblemente por el título o el argumento remitían a una película: Donkey Kong (King Kong), Star Trek (Star Treck o Viaje a las estrellas), Indiana Jones, Comando, Súper Cobra (Cobra), Popeye y Return of the Jedi (El regreso del Jedi), entre otros.
Luego sucedió lo que los escritores de ciencia ficción predecían, la informática como rama de la tecnología avanzó a mayor velocidad que la industria cinematográfica. Y el entretenimiento por computadora, desarrollado hasta la perfección total, siguió nutriéndose de los filmes en el estante: Blade Runner, Shadowman (La sombra, con Alec Baldwin), Titanic: adventure out of time (título que aprovechó la pegada de James Cameron), La ciudad de los niños perdidos (del excelente filme de Jean-Marie Jeunet y Marc Caro), Jack Orlando (que tomó personajes de Hitchcock), Ace Ventura y Roger Rabbit son algunos juegos de ellos.
Actualmente se puede hablar de aventuras gráficas basadas en dibujos animados (estilo que prosperó a principio de los ’90 y a costa de estresar programadores) y diseñadas con imágenes reales; estas últimas son prácticamente filmes interactivos con personajes de carne y hueso que necesitan de una buena computadora personal para seguir los caminos del argumento.
Antes de comprender la eficacia de los sitios cinematográficos en la red habría que comprender la revolución que iniciaron algunos videojuegos. Cuando las imágenes reales y la tercera dimensión se incorporaron a esta empresa, además de ser filmes interactivos para jugar por computadora, las aventuras comenzaron a adaptarse a los caprichos de cada jugador. En algunos casos es posible elegir a los personajes que tomarán parte de la acción, dotarlos de diversas cualidades que de hecho adaptarán el guión básico y por tanto un final alternativo para cada conjunto de actores. El Maniac Mansion por ejemplo permite seleccionar a un fotógrafo o un surfista, profesiones tan opuestas como el virtual accionar de dichos personajes en el juego.
Es obvio entonces que la profesía anunciada por Bill Gates sobre películas cuyos finales podrían ser determinados por el espectador no nació de la nada.

La fórmula invertida

En una primera instancia (fallida) Hollywood pretendió sacarle jugo al avance de los videojuegos y rodó cintas como Mario Bross que nunca escaparon de su formato ni se consagraron como materia fílmica, pero luego la fábrica de estrellas halló la boca del volcán en constante erupción. A principios de los ´90 el país hablaba de una red mundial de computadoras inicialmente ideada por el gobierno estadounidense que luego descubrió los réditos comerciales: la Internet le dio al cine su gran oportunidad.
Cuando el majestuoso invento fue accesible para las familias de clase media, la gran industria cinematográfica no dudó en poner sus productos en vidriera. Hollywood tomó la iniciativa, hoy la creación de una página web para cada película se plantea como una necesidad en todos los rincones del mundo.
El backstage fue una idea anterior pero fundamental para justificar la existencia del cine en la red. En formato documental, propagandístico o noticioso el objetivo de adelantar la eficacia de un filme tiene un sentido netamente comercial, después de remachar el argumento y sus consecuentes imágenes en la mente del espectador lo menos que se pretende es una mayor concurrencia a las salas. Este efecto que a veces juega en contra de la recaudación (sobre todo cuando se crean en el público falsas expectativas que luego el producto cinematográfico no satisface, ya sea porque el adelanto fue más ingenioso que su consecuente o porque la idea resumida en el backstage hechó mano de material interesante que definitivamente fue obviado en la realización) no deja de interesar a los productores.
Agotada la estrategia televisiva según la cual cada cadena anticipa sus productos más prometedores como bien lo hace Sony, y acotado el alcance e influencia de los filmes breves; Hollywood buscó nuevas experiencias y en ese intento se dibujó la versatilidad de Internet como una mina de oro. El cine ingresó en la web exclusivamente para atraer espectadores pero luego no fue suficiente el simple anuncio, así que debió recurrir a las técnicas del videojuego para engatusar al internauta, el posible consumidor. Así fue cómo la cinematografía finalmente pudo sacar provecho de la tecnología computacional.
La fórmula cine-informática se revirtió totalmente hasta hacer de la red de redes un servidor para cinéfilos, fanáticos de ciertas sagas y visitantes ocasionales.

Grados de interactividad

Lo que en principio era exclusividad de los magnates cinematográficos radicados en la aldea de los sueños cerca de Beverly Hill se extendió rápidamente a los directores inéditos, videastas y aventureros. Fue fácil comprender la eficacia publicitaria y el costo mínimo de la web cinematográfica: Artear no dudó en poner sus estrenos en Internet. Ya no se concibe un estreno sin su correspondiente sitio en la red. En términos generales es muy fácil acceder a dichas páginas, basta con teclear el título fílmico en la barra de cualquier buscador y seleccionar el idioma deseado, vale decir que las hay en tantas lenguas como zonas donde les interese colocar el producto a sus realizadores. Los elementos básicos de los sitios web destinados al cine incluyen una humilde presentación comenzando por el título y la imagen de los protagonistas, ficha técnica, acotada sinopsis del argumento, entrevista al director, cortes de la banda sonora, fotogramas, escenas en formato de video para que el internauta acceda a las colillas, casilla de opiniones o críticas y en algunos casos descripción de los personajes o filmografia de los actores.
De ahí en más todo está permitido en la red. Algo muy usual es por ejemplo la conexión directa a otros links, ya sean de merchandaising (productos promocionales de la peliculas), críticas seleccionadas, revistas especializadas, diversas páginas del mismo filme de otros autores, web oficial o alternativas en otros idiomas.
Muchas páginas coinciden en la oferta de postales alusivas al filme, convocatoria a subastas, juegos de poca trascendencia protagonizados por alguno de los personajes, efectos especiales al descubierto, curiosidades de la industria en el caso de los sitos sobre filmes clásicos como Casablanca
o Lo que el viento se llevó, las nominaciones al Oscar, participación en festivales y conferencias de prensa filmadas. Claro que encontrar algo fuera de lo común es también cuestión de suerte, el sitio de La Sonámbula resultó ser el mejor entre los argentinos, con versiones en varios idiomas, impactantes reproducciones de diálogos y bandas sonoras con un diseño especial para cada apartado. En materia internacional La amenaza fantasma parece haber copado todos los elogios en sus múltiples sitios, cuya extravagancia radica en los mensajes codificados sólo desentrañables por fanáticos y pistas en MP3 para bajar al disco. La página de Matrix (un filme que representa la metamorfosis entre la realidad virtual de los videojuegos y el poder de la ficción filmada, si lo hay) se destaca por el contenido analítico: ofrece un análisis de los símbolos religioso que aparecen en la trama, las referencias literarias y establece un paralelismo entre el argumento, la filosofía y la psicología con que se relaciona.
Los que quedaron embelesados con El club de la pelea encontrarán en la página española un manifiesto con instrucciones para formar grupos y recetas para fabricar bombas caseras, entre otras cosas.
Uno de los disparadores del fenómeno fue el sitio oficial de El proyecto de la Bruja Blair, una página que por las características del filme permite desentrañar hondos misterios, escuchar las cintas, leer el diario y hasta ver las filmaciones de los tres estudiantes que desaparecieron en el bosque durante la documentación de una leyenda tenebrosa. Si la película da miedo, ni hablar de estos accesos que tiene un grado más verosímil de documentación.
Más allá de lo usual la red sigue deparando sorpresas y novedades. Entre las primeras vale mencionar el emprendimiento del cineasta español Chema de la Peña que decidió rodar una película para ser vista exclusivamente en Internet: Shacky Carmine, sobre un famoso grupo de rock español que alcanzó la gloria en los ’70. La página incluye además de lo indispensable un story-board por secuencias; los pormenores del rodaje por Internet, cameos musicales con imagen y sonido donde además los músicos describen su participación y muestras de los ensayos . Con esto la informática deja de ser para el cine un instrumento de promoción y contacto para convertirse en soporte.

En cuento a novedades, y de las más alentadoras, Hollywood PA es el sitio donde un director retrasmite su vida por la red para señalar el proceso que toda filmación requiere, dicho proyecto pretende mostrar la realidad del rodaje, las peleas, el estrés y las discusiones de última hora. Por otra parte el intento pretende desterrar al televisor como la única ventana hacia el mundo de ficción, ya está on-line una cibernovela Latinoamerica, sobre un médico argentino y soltero que viaja a Lima para asistir a un congreso y se enreda con dos mujeres, él es Daniel Alhadeff y sus admiradoras pueden verlo en www.cibernovela.com.
La alianza entre cine e informática, largamente explotada por uno u otro sector finalmente sella un pacto de lealtad con una promesa: una de las más importantes empresas de videojuegos (Lucas Art Entertainment) creará una aventura que permitirá a los participantes asumir el rol de los personajes de La guerra de las galaxias, para matar la ansiedad se puede visitar el sitio de Sony Corp o bien esperar a que esté listo el próximo año.
Incluso con buenas expectativas el grado de interactividad que presenta cada página varía según la producción, el diseño, la accesibilidad, la clase de película y las posibilidades tecnológicas del internauta. Es una lástima pero en muchos casos las exquisiteces son exclusivas de quienes poseen buenas máquinas con poderoso sofware.

Cartelera en la red
De la veintena de filmes que integran la cartelera local, sólo algunos sitios oficiales se destacan del resto.
No es para nada casual que los sitios más jugosos de algunas películas no estén entre las páginas oficiales sino en los espacios construidos por los fanáticos, después de todo el cine en la web no sólo pretende vender y alistar espectadores (las productoras solucionan eso con el cumplimiento de unos pocos requisitos informativos), sino también busca compartir euforias e igualar admiraciones. Huracán se conforma con ofrecer imágenes y cronología de la historia real, el sitio de La leyenda del jinete sin cabeza en cambio está a la altura del filme: completa la ficha técnica, videos y curiosidades detrás de escena con un pasadizo tenebroso que conduce a las pesadillas de Tim Burton y lo mejor de todo es que ofrece un espacio exclusivo para interactuar. Entre otras cosas muestra un mapa medieval que permite recorrer cada escenario, un cuestionario con las respuestas de los personajes filmadas, citas para chatear con el director y los actores, una sección de cuentos supersticiosos con posibilidad de escribir el propio y otras sorpresas.
De cualquier manera un buen sitio cinematográfico no sólo adelanta información al que no vio la película, sino que ofrece un bono extra a los que ya la vieron. El de Sexto sentido sólo tiene razón de ser para quienes asistieron a la función, pero no está mal considerando que es la cinta más vista a nivel nacional hasta la fecha.
El talentoso señor Ripley utiliza un estilo propio de los juegos interactivos de investigación como el Sherlock Holmes. Tal cual lo hace el productor de esta aventura la página presenta un escritorio con mapas, papeles y otros objetos significativos para la trama que al ser tocados con el mouse reproducen un diálogo del filme y hace un primer plano de dichos utensilios. Digamos que da la oportunidad de pensar un poco más la trama y refrescar las escenas que no fueron bien asimiladas.
A esta altura vale descubrir una última utilidad de los sitios cinematográficos, en caso de duda vale visitar las páginas para asegurarse de pagar la entrada por una película en al menos en detalle valga la pena.
Si se descarta esta última posibilidad todavía queda un incentivo, nada mejor que un adelanto virtual para calmar la ansiedad que tan seguido experimentan los cinéfilos en espera de un estreno.

Direcciones útiles:
Para acceder a la página oficial de cualquier filme basta con ingresar a www.imdb.com, la base de datos cinematográfica más completa de la red, buscar la película por título, actor o director y seleccionar la opción para ver la página oficial. Pero si el inglés es una dificultad nada mejor que www.buscacine.com una excelente selección de páginas web en castellano. Una vez en el sitio solo se tiene que seleccionar la opción películas y allí se buscan por abecedario.

Cine en la web, una fórmula invertida

por Laura Duarte

La indestructible alianza entre el cine y la informática comenzó con el negocio de videojuegos basados en películas y se desplazó hacia Internet, ya no es posible lanzar un estreno sin inaugurar su página web. Negocio, recompensa para el espectador o simple extravagancia de la era multimediática, ambas disciplinas parecen converger a un punto de feed-back: Lucas Arts promete un videojuego en la red donde los participantes podrán encarnar a los personajes de un filme.

Los intercambios técnicos-estilísticos entre el cine y la informática comenzaron a mediados de los ’80, cuando ambas esferas de producción se fusionaron en el primer intento: los videojuegos por computadoras, en su gran mayoría, basados en taquilleras historias de la pantalla grande.
Cuando a la Argentina recién llegaban las primeras computadoras hogareñas (una excentricidad bautizada Commodore 64 y tan sólo anhelada por los iniciados en lenguajes informáticos) se comenzó a intercambiar en el reducido círculo de “informáticos” la materia prima de una nueva clase de entretenimiento: pantallas con gráficos de muy mala resolución y personajes pixelados que se movían a la velocidad de un caracol, pero que le permitían al jugador adquirir una personalidad, actuar e incluso definir para bien o para mal el final de una escena. Este fue quizá el primer concepto de participación interactiva.

De la ficción a la aventura

Quienes vivieron esa incipiente era informática recordarán con nostalgia juegos que indefectiblemente por el título o el argumento remitían a una película: Donkey Kong (King Kong), Star Trek (Star Treck o Viaje a las estrellas), Indiana Jones, Comando, Súper Cobra (Cobra), Popeye y Return of the Jedi (El regreso del Jedi), entre otros.
Luego sucedió lo que los escritores de ciencia ficción predecían, la informática como rama de la tecnología avanzó a mayor velocidad que la industria cinematográfica. Y el entretenimiento por computadora, desarrollado hasta la perfección total, siguió nutriéndose de los filmes en el estante: Blade Runner, Shadowman (La sombra, con Alec Baldwin), Titanic: adventure out of time (título que aprovechó la pegada de James Cameron), La ciudad de los niños perdidos (del excelente filme de Jean-Marie Jeunet y Marc Caro), Jack Orlando (que tomó personajes de Hitchcock), Ace Ventura y Roger Rabbit son algunos juegos de ellos.
Actualmente se puede hablar de aventuras gráficas basadas en dibujos animados (estilo que prosperó a principio de los ’90 y a costa de estresar programadores) y diseñadas con imágenes reales; estas últimas son prácticamente filmes interactivos con personajes de carne y hueso que necesitan de una buena computadora personal para seguir los caminos del argumento.
Antes de comprender la eficacia de los sitios cinematográficos en la red habría que comprender la revolución que iniciaron algunos videojuegos. Cuando las imágenes reales y la tercera dimensión se incorporaron a esta empresa, además de ser filmes interactivos para jugar por computadora, las aventuras comenzaron a adaptarse a los caprichos de cada jugador. En algunos casos es posible elegir a los personajes que tomarán parte de la acción, dotarlos de diversas cualidades que de hecho adaptarán el guión básico y por tanto un final alternativo para cada conjunto de actores. El Maniac Mansion por ejemplo permite seleccionar a un fotógrafo o un surfista, profesiones tan opuestas como el virtual accionar de dichos personajes en el juego.
Es obvio entonces que la profesía anunciada por Bill Gates sobre películas cuyos finales podrían ser determinados por el espectador no nació de la nada.

La fórmula invertida

En una primera instancia (fallida) Hollywood pretendió sacarle jugo al avance de los videojuegos y rodó cintas como Mario Bross que nunca escaparon de su formato ni se consagraron como materia fílmica, pero luego la fábrica de estrellas halló la boca del volcán en constante erupción. A principios de los ´90 el país hablaba de una red mundial de computadoras inicialmente ideada por el gobierno estadounidense que luego descubrió los réditos comerciales: la Internet le dio al cine su gran oportunidad.
Cuando el majestuoso invento fue accesible para las familias de clase media, la gran industria cinematográfica no dudó en poner sus productos en vidriera. Hollywood tomó la iniciativa, hoy la creación de una página web para cada película se plantea como una necesidad en todos los rincones del mundo.
El backstage fue una idea anterior pero fundamental para justificar la existencia del cine en la red. En formato documental, propagandístico o noticioso el objetivo de adelantar la eficacia de un filme tiene un sentido netamente comercial, después de remachar el argumento y sus consecuentes imágenes en la mente del espectador lo menos que se pretende es una mayor concurrencia a las salas. Este efecto que a veces juega en contra de la recaudación (sobre todo cuando se crean en el público falsas expectativas que luego el producto cinematográfico no satisface, ya sea porque el adelanto fue más ingenioso que su consecuente o porque la idea resumida en el backstage hechó mano de material interesante que definitivamente fue obviado en la realización) no deja de interesar a los productores.
Agotada la estrategia televisiva según la cual cada cadena anticipa sus productos más prometedores como bien lo hace Sony, y acotado el alcance e influencia de los filmes breves; Hollywood buscó nuevas experiencias y en ese intento se dibujó la versatilidad de Internet como una mina de oro. El cine ingresó en la web exclusivamente para atraer espectadores pero luego no fue suficiente el simple anuncio, así que debió recurrir a las técnicas del videojuego para engatusar al internauta, el posible consumidor. Así fue cómo la cinematografía finalmente pudo sacar provecho de la tecnología computacional.
La fórmula cine-informática se revirtió totalmente hasta hacer de la red de redes un servidor para cinéfilos, fanáticos de ciertas sagas y visitantes ocasionales.

Grados de interactividad

Lo que en principio era exclusividad de los magnates cinematográficos radicados en la aldea de los sueños cerca de Beverly Hill se extendió rápidamente a los directores inéditos, videastas y aventureros. Fue fácil comprender la eficacia publicitaria y el costo mínimo de la web cinematográfica: Artear no dudó en poner sus estrenos en Internet. Ya no se concibe un estreno sin su correspondiente sitio en la red. En términos generales es muy fácil acceder a dichas páginas, basta con teclear el título fílmico en la barra de cualquier buscador y seleccionar el idioma deseado, vale decir que las hay en tantas lenguas como zonas donde les interese colocar el producto a sus realizadores. Los elementos básicos de los sitios web destinados al cine incluyen una humilde presentación comenzando por el título y la imagen de los protagonistas, ficha técnica, acotada sinopsis del argumento, entrevista al director, cortes de la banda sonora, fotogramas, escenas en formato de video para que el internauta acceda a las colillas, casilla de opiniones o críticas y en algunos casos descripción de los personajes o filmografia de los actores.
De ahí en más todo está permitido en la red. Algo muy usual es por ejemplo la conexión directa a otros links, ya sean de merchandaising (productos promocionales de la peliculas), críticas seleccionadas, revistas especializadas, diversas páginas del mismo filme de otros autores, web oficial o alternativas en otros idiomas.
Muchas páginas coinciden en la oferta de postales alusivas al filme, convocatoria a subastas, juegos de poca trascendencia protagonizados por alguno de los personajes, efectos especiales al descubierto, curiosidades de la industria en el caso de los sitos sobre filmes clásicos como Casablanca
o Lo que el viento se llevó, las nominaciones al Oscar, participación en festivales y conferencias de prensa filmadas. Claro que encontrar algo fuera de lo común es también cuestión de suerte, el sitio de La Sonámbula resultó ser el mejor entre los argentinos, con versiones en varios idiomas, impactantes reproducciones de diálogos y bandas sonoras con un diseño especial para cada apartado. En materia internacional La amenaza fantasma parece haber copado todos los elogios en sus múltiples sitios, cuya extravagancia radica en los mensajes codificados sólo desentrañables por fanáticos y pistas en MP3 para bajar al disco. La página de Matrix (un filme que representa la metamorfosis entre la realidad virtual de los videojuegos y el poder de la ficción filmada, si lo hay) se destaca por el contenido analítico: ofrece un análisis de los símbolos religioso que aparecen en la trama, las referencias literarias y establece un paralelismo entre el argumento, la filosofía y la psicología con que se relaciona.
Los que quedaron embelesados con El club de la pelea encontrarán en la página española un manifiesto con instrucciones para formar grupos y recetas para fabricar bombas caseras, entre otras cosas.
Uno de los disparadores del fenómeno fue el sitio oficial de El proyecto de la Bruja Blair, una página que por las características del filme permite desentrañar hondos misterios, escuchar las cintas, leer el diario y hasta ver las filmaciones de los tres estudiantes que desaparecieron en el bosque durante la documentación de una leyenda tenebrosa. Si la película da miedo, ni hablar de estos accesos que tiene un grado más verosímil de documentación.
Más allá de lo usual la red sigue deparando sorpresas y novedades. Entre las primeras vale mencionar el emprendimiento del cineasta español Chema de la Peña que decidió rodar una película para ser vista exclusivamente en Internet: Shacky Carmine, sobre un famoso grupo de rock español que alcanzó la gloria en los ’70. La página incluye además de lo indispensable un story-board por secuencias; los pormenores del rodaje por Internet, cameos musicales con imagen y sonido donde además los músicos describen su participación y muestras de los ensayos . Con esto la informática deja de ser para el cine un instrumento de promoción y contacto para convertirse en soporte.

En cuento a novedades, y de las más alentadoras, Hollywood PA es el sitio donde un director retrasmite su vida por la red para señalar el proceso que toda filmación requiere, dicho proyecto pretende mostrar la realidad del rodaje, las peleas, el estrés y las discusiones de última hora. Por otra parte el intento pretende desterrar al televisor como la única ventana hacia el mundo de ficción, ya está on-line una cibernovela Latinoamerica, sobre un médico argentino y soltero que viaja a Lima para asistir a un congreso y se enreda con dos mujeres, él es Daniel Alhadeff y sus admiradoras pueden verlo en www.cibernovela.com.
La alianza entre cine e informática, largamente explotada por uno u otro sector finalmente sella un pacto de lealtad con una promesa: una de las más importantes empresas de videojuegos (Lucas Art Entertainment) creará una aventura que permitirá a los participantes asumir el rol de los personajes de La guerra de las galaxias, para matar la ansiedad se puede visitar el sitio de Sony Corp o bien esperar a que esté listo el próximo año.
Incluso con buenas expectativas el grado de interactividad que presenta cada página varía según la producción, el diseño, la accesibilidad, la clase de película y las posibilidades tecnológicas del internauta. Es una lástima pero en muchos casos las exquisiteces son exclusivas de quienes poseen buenas máquinas con poderoso sofware.

Cartelera en la red
De la veintena de filmes que integran la cartelera local, sólo algunos sitios oficiales se destacan del resto.
No es para nada casual que los sitios más jugosos de algunas películas no estén entre las páginas oficiales sino en los espacios construidos por los fanáticos, después de todo el cine en la web no sólo pretende vender y alistar espectadores (las productoras solucionan eso con el cumplimiento de unos pocos requisitos informativos), sino también busca compartir euforias e igualar admiraciones. Huracán se conforma con ofrecer imágenes y cronología de la historia real, el sitio de La leyenda del jinete sin cabeza en cambio está a la altura del filme: completa la ficha técnica, videos y curiosidades detrás de escena con un pasadizo tenebroso que conduce a las pesadillas de Tim Burton y lo mejor de todo es que ofrece un espacio exclusivo para interactuar. Entre otras cosas muestra un mapa medieval que permite recorrer cada escenario, un cuestionario con las respuestas de los personajes filmadas, citas para chatear con el director y los actores, una sección de cuentos supersticiosos con posibilidad de escribir el propio y otras sorpresas.
De cualquier manera un buen sitio cinematográfico no sólo adelanta información al que no vio la película, sino que ofrece un bono extra a los que ya la vieron. El de Sexto sentido sólo tiene razón de ser para quienes asistieron a la función, pero no está mal considerando que es la cinta más vista a nivel nacional hasta la fecha.
El talentoso señor Ripley utiliza un estilo propio de los juegos interactivos de investigación como el Sherlock Holmes. Tal cual lo hace el productor de esta aventura la página presenta un escritorio con mapas, papeles y otros objetos significativos para la trama que al ser tocados con el mouse reproducen un diálogo del filme y hace un primer plano de dichos utensilios. Digamos que da la oportunidad de pensar un poco más la trama y refrescar las escenas que no fueron bien asimiladas.
A esta altura vale descubrir una última utilidad de los sitios cinematográficos, en caso de duda vale visitar las páginas para asegurarse de pagar la entrada por una película en al menos en detalle valga la pena.
Si se descarta esta última posibilidad todavía queda un incentivo, nada mejor que un adelanto virtual para calmar la ansiedad que tan seguido experimentan los cinéfilos en espera de un estreno.

Direcciones útiles:
Para acceder a la página oficial de cualquier filme basta con ingresar a www.imdb.com, la base de datos cinematográfica más completa de la red, buscar la película por título, actor o director y seleccionar la opción para ver la página oficial. Pero si el inglés es una dificultad nada mejor que www.buscacine.com una excelente selección de páginas web en castellano. Una vez en el sitio solo se tiene que seleccionar la opción películas y allí se buscan por abecedario.

Cine en la web, una fórmula invertida

por Laura Duarte

La indestructible alianza entre el cine y la informática comenzó con el negocio de videojuegos basados en películas y se desplazó hacia Internet, ya no es posible lanzar un estreno sin inaugurar su página web. Negocio, recompensa para el espectador o simple extravagancia de la era multimediática, ambas disciplinas parecen converger a un punto de feed-back: Lucas Arts promete un videojuego en la red donde los participantes podrán encarnar a los personajes de un filme.

Los intercambios técnicos-estilísticos entre el cine y la informática comenzaron a mediados de los ’80, cuando ambas esferas de producción se fusionaron en el primer intento: los videojuegos por computadoras, en su gran mayoría, basados en taquilleras historias de la pantalla grande.
Cuando a la Argentina recién llegaban las primeras computadoras hogareñas (una excentricidad bautizada Commodore 64 y tan sólo anhelada por los iniciados en lenguajes informáticos) se comenzó a intercambiar en el reducido círculo de “informáticos” la materia prima de una nueva clase de entretenimiento: pantallas con gráficos de muy mala resolución y personajes pixelados que se movían a la velocidad de un caracol, pero que le permitían al jugador adquirir una personalidad, actuar e incluso definir para bien o para mal el final de una escena. Este fue quizá el primer concepto de participación interactiva.

De la ficción a la aventura

Quienes vivieron esa incipiente era informática recordarán con nostalgia juegos que indefectiblemente por el título o el argumento remitían a una película: Donkey Kong (King Kong), Star Trek (Star Treck o Viaje a las estrellas), Indiana Jones, Comando, Súper Cobra (Cobra), Popeye y Return of the Jedi (El regreso del Jedi), entre otros.
Luego sucedió lo que los escritores de ciencia ficción predecían, la informática como rama de la tecnología avanzó a mayor velocidad que la industria cinematográfica. Y el entretenimiento por computadora, desarrollado hasta la perfección total, siguió nutriéndose de los filmes en el estante: Blade Runner, Shadowman (La sombra, con Alec Baldwin), Titanic: adventure out of time (título que aprovechó la pegada de James Cameron), La ciudad de los niños perdidos (del excelente filme de Jean-Marie Jeunet y Marc Caro), Jack Orlando (que tomó personajes de Hitchcock), Ace Ventura y Roger Rabbit son algunos juegos de ellos.
Actualmente se puede hablar de aventuras gráficas basadas en dibujos animados (estilo que prosperó a principio de los ’90 y a costa de estresar programadores) y diseñadas con imágenes reales; estas últimas son prácticamente filmes interactivos con personajes de carne y hueso que necesitan de una buena computadora personal para seguir los caminos del argumento.
Antes de comprender la eficacia de los sitios cinematográficos en la red habría que comprender la revolución que iniciaron algunos videojuegos. Cuando las imágenes reales y la tercera dimensión se incorporaron a esta empresa, además de ser filmes interactivos para jugar por computadora, las aventuras comenzaron a adaptarse a los caprichos de cada jugador. En algunos casos es posible elegir a los personajes que tomarán parte de la acción, dotarlos de diversas cualidades que de hecho adaptarán el guión básico y por tanto un final alternativo para cada conjunto de actores. El Maniac Mansion por ejemplo permite seleccionar a un fotógrafo o un surfista, profesiones tan opuestas como el virtual accionar de dichos personajes en el juego.
Es obvio entonces que la profesía anunciada por Bill Gates sobre películas cuyos finales podrían ser determinados por el espectador no nació de la nada.

La fórmula invertida

En una primera instancia (fallida) Hollywood pretendió sacarle jugo al avance de los videojuegos y rodó cintas como Mario Bross que nunca escaparon de su formato ni se consagraron como materia fílmica, pero luego la fábrica de estrellas halló la boca del volcán en constante erupción. A principios de los ´90 el país hablaba de una red mundial de computadoras inicialmente ideada por el gobierno estadounidense que luego descubrió los réditos comerciales: la Internet le dio al cine su gran oportunidad.
Cuando el majestuoso invento fue accesible para las familias de clase media, la gran industria cinematográfica no dudó en poner sus productos en vidriera. Hollywood tomó la iniciativa, hoy la creación de una página web para cada película se plantea como una necesidad en todos los rincones del mundo.
El backstage fue una idea anterior pero fundamental para justificar la existencia del cine en la red. En formato documental, propagandístico o noticioso el objetivo de adelantar la eficacia de un filme tiene un sentido netamente comercial, después de remachar el argumento y sus consecuentes imágenes en la mente del espectador lo menos que se pretende es una mayor concurrencia a las salas. Este efecto que a veces juega en contra de la recaudación (sobre todo cuando se crean en el público falsas expectativas que luego el producto cinematográfico no satisface, ya sea porque el adelanto fue más ingenioso que su consecuente o porque la idea resumida en el backstage hechó mano de material interesante que definitivamente fue obviado en la realización) no deja de interesar a los productores.
Agotada la estrategia televisiva según la cual cada cadena anticipa sus productos más prometedores como bien lo hace Sony, y acotado el alcance e influencia de los filmes breves; Hollywood buscó nuevas experiencias y en ese intento se dibujó la versatilidad de Internet como una mina de oro. El cine ingresó en la web exclusivamente para atraer espectadores pero luego no fue suficiente el simple anuncio, así que debió recurrir a las técnicas del videojuego para engatusar al internauta, el posible consumidor. Así fue cómo la cinematografía finalmente pudo sacar provecho de la tecnología computacional.
La fórmula cine-informática se revirtió totalmente hasta hacer de la red de redes un servidor para cinéfilos, fanáticos de ciertas sagas y visitantes ocasionales.

Grados de interactividad

Lo que en principio era exclusividad de los magnates cinematográficos radicados en la aldea de los sueños cerca de Beverly Hill se extendió rápidamente a los directores inéditos, videastas y aventureros. Fue fácil comprender la eficacia publicitaria y el costo mínimo de la web cinematográfica: Artear no dudó en poner sus estrenos en Internet. Ya no se concibe un estreno sin su correspondiente sitio en la red. En términos generales es muy fácil acceder a dichas páginas, basta con teclear el título fílmico en la barra de cualquier buscador y seleccionar el idioma deseado, vale decir que las hay en tantas lenguas como zonas donde les interese colocar el producto a sus realizadores. Los elementos básicos de los sitios web destinados al cine incluyen una humilde presentación comenzando por el título y la imagen de los protagonistas, ficha técnica, acotada sinopsis del argumento, entrevista al director, cortes de la banda sonora, fotogramas, escenas en formato de video para que el internauta acceda a las colillas, casilla de opiniones o críticas y en algunos casos descripción de los personajes o filmografia de los actores.
De ahí en más todo está permitido en la red. Algo muy usual es por ejemplo la conexión directa a otros links, ya sean de merchandaising (productos promocionales de la peliculas), críticas seleccionadas, revistas especializadas, diversas páginas del mismo filme de otros autores, web oficial o alternativas en otros idiomas.
Muchas páginas coinciden en la oferta de postales alusivas al filme, convocatoria a subastas, juegos de poca trascendencia protagonizados por alguno de los personajes, efectos especiales al descubierto, curiosidades de la industria en el caso de los sitos sobre filmes clásicos como Casablanca
o Lo que el viento se llevó, las nominaciones al Oscar, participación en festivales y conferencias de prensa filmadas. Claro que encontrar algo fuera de lo común es también cuestión de suerte, el sitio de La Sonámbula resultó ser el mejor entre los argentinos, con versiones en varios idiomas, impactantes reproducciones de diálogos y bandas sonoras con un diseño especial para cada apartado. En materia internacional La amenaza fantasma parece haber copado todos los elogios en sus múltiples sitios, cuya extravagancia radica en los mensajes codificados sólo desentrañables por fanáticos y pistas en MP3 para bajar al disco. La página de Matrix (un filme que representa la metamorfosis entre la realidad virtual de los videojuegos y el poder de la ficción filmada, si lo hay) se destaca por el contenido analítico: ofrece un análisis de los símbolos religioso que aparecen en la trama, las referencias literarias y establece un paralelismo entre el argumento, la filosofía y la psicología con que se relaciona.
Los que quedaron embelesados con El club de la pelea encontrarán en la página española un manifiesto con instrucciones para formar grupos y recetas para fabricar bombas caseras, entre otras cosas.
Uno de los disparadores del fenómeno fue el sitio oficial de El proyecto de la Bruja Blair, una página que por las características del filme permite desentrañar hondos misterios, escuchar las cintas, leer el diario y hasta ver las filmaciones de los tres estudiantes que desaparecieron en el bosque durante la documentación de una leyenda tenebrosa. Si la película da miedo, ni hablar de estos accesos que tiene un grado más verosímil de documentación.
Más allá de lo usual la red sigue deparando sorpresas y novedades. Entre las primeras vale mencionar el emprendimiento del cineasta español Chema de la Peña que decidió rodar una película para ser vista exclusivamente en Internet: Shacky Carmine, sobre un famoso grupo de rock español que alcanzó la gloria en los ’70. La página incluye además de lo indispensable un story-board por secuencias; los pormenores del rodaje por Internet, cameos musicales con imagen y sonido donde además los músicos describen su participación y muestras de los ensayos . Con esto la informática deja de ser para el cine un instrumento de promoción y contacto para convertirse en soporte.

En cuento a novedades, y de las más alentadoras, Hollywood PA es el sitio donde un director retrasmite su vida por la red para señalar el proceso que toda filmación requiere, dicho proyecto pretende mostrar la realidad del rodaje, las peleas, el estrés y las discusiones de última hora. Por otra parte el intento pretende desterrar al televisor como la única ventana hacia el mundo de ficción, ya está on-line una cibernovela Latinoamerica, sobre un médico argentino y soltero que viaja a Lima para asistir a un congreso y se enreda con dos mujeres, él es Daniel Alhadeff y sus admiradoras pueden verlo en www.cibernovela.com.
La alianza entre cine e informática, largamente explotada por uno u otro sector finalmente sella un pacto de lealtad con una promesa: una de las más importantes empresas de videojuegos (Lucas Art Entertainment) creará una aventura que permitirá a los participantes asumir el rol de los personajes de La guerra de las galaxias, para matar la ansiedad se puede visitar el sitio de Sony Corp o bien esperar a que esté listo el próximo año.
Incluso con buenas expectativas el grado de interactividad que presenta cada página varía según la producción, el diseño, la accesibilidad, la clase de película y las posibilidades tecnológicas del internauta. Es una lástima pero en muchos casos las exquisiteces son exclusivas de quienes poseen buenas máquinas con poderoso sofware.

Cartelera en la red
De la veintena de filmes que integran la cartelera local, sólo algunos sitios oficiales se destacan del resto.
No es para nada casual que los sitios más jugosos de algunas películas no estén entre las páginas oficiales sino en los espacios construidos por los fanáticos, después de todo el cine en la web no sólo pretende vender y alistar espectadores (las productoras solucionan eso con el cumplimiento de unos pocos requisitos informativos), sino también busca compartir euforias e igualar admiraciones. Huracán se conforma con ofrecer imágenes y cronología de la historia real, el sitio de La leyenda del jinete sin cabeza en cambio está a la altura del filme: completa la ficha técnica, videos y curiosidades detrás de escena con un pasadizo tenebroso que conduce a las pesadillas de Tim Burton y lo mejor de todo es que ofrece un espacio exclusivo para interactuar. Entre otras cosas muestra un mapa medieval que permite recorrer cada escenario, un cuestionario con las respuestas de los personajes filmadas, citas para chatear con el director y los actores, una sección de cuentos supersticiosos con posibilidad de escribir el propio y otras sorpresas.
De cualquier manera un buen sitio cinematográfico no sólo adelanta información al que no vio la película, sino que ofrece un bono extra a los que ya la vieron. El de Sexto sentido sólo tiene razón de ser para quienes asistieron a la función, pero no está mal considerando que es la cinta más vista a nivel nacional hasta la fecha.
El talentoso señor Ripley utiliza un estilo propio de los juegos interactivos de investigación como el Sherlock Holmes. Tal cual lo hace el productor de esta aventura la página presenta un escritorio con mapas, papeles y otros objetos significativos para la trama que al ser tocados con el mouse reproducen un diálogo del filme y hace un primer plano de dichos utensilios. Digamos que da la oportunidad de pensar un poco más la trama y refrescar las escenas que no fueron bien asimiladas.
A esta altura vale descubrir una última utilidad de los sitios cinematográficos, en caso de duda vale visitar las páginas para asegurarse de pagar la entrada por una película en al menos en detalle valga la pena.
Si se descarta esta última posibilidad todavía queda un incentivo, nada mejor que un adelanto virtual para calmar la ansiedad que tan seguido experimentan los cinéfilos en espera de un estreno.

Direcciones útiles:
Para acceder a la página oficial de cualquier filme basta con ingresar a www.imdb.com, la base de datos cinematográfica más completa de la red, buscar la película por título, actor o director y seleccionar la opción para ver la página oficial. Pero si el inglés es una dificultad nada mejor que www.buscacine.com una excelente selección de páginas web en castellano. Una vez en el sitio solo se tiene que seleccionar la opción películas y allí se buscan por abecedario.

Cine en la web, una fórmula invertida

por Laura Duarte

La indestructible alianza entre el cine y la informática comenzó con el negocio de videojuegos basados en películas y se desplazó hacia Internet, ya no es posible lanzar un estreno sin inaugurar su página web. Negocio, recompensa para el espectador o simple extravagancia de la era multimediática, ambas disciplinas parecen converger a un punto de feed-back: Lucas Arts promete un videojuego en la red donde los participantes podrán encarnar a los personajes de un filme.

Los intercambios técnicos-estilísticos entre el cine y la informática comenzaron a mediados de los ’80, cuando ambas esferas de producción se fusionaron en el primer intento: los videojuegos por computadoras, en su gran mayoría, basados en taquilleras historias de la pantalla grande.
Cuando a la Argentina recién llegaban las primeras computadoras hogareñas (una excentricidad bautizada Commodore 64 y tan sólo anhelada por los iniciados en lenguajes informáticos) se comenzó a intercambiar en el reducido círculo de “informáticos” la materia prima de una nueva clase de entretenimiento: pantallas con gráficos de muy mala resolución y personajes pixelados que se movían a la velocidad de un caracol, pero que le permitían al jugador adquirir una personalidad, actuar e incluso definir para bien o para mal el final de una escena. Este fue quizá el primer concepto de participación interactiva.

De la ficción a la aventura

Quienes vivieron esa incipiente era informática recordarán con nostalgia juegos que indefectiblemente por el título o el argumento remitían a una película: Donkey Kong (King Kong), Star Trek (Star Treck o Viaje a las estrellas), Indiana Jones, Comando, Súper Cobra (Cobra), Popeye y Return of the Jedi (El regreso del Jedi), entre otros.
Luego sucedió lo que los escritores de ciencia ficción predecían, la informática como rama de la tecnología avanzó a mayor velocidad que la industria cinematográfica. Y el entretenimiento por computadora, desarrollado hasta la perfección total, siguió nutriéndose de los filmes en el estante: Blade Runner, Shadowman (La sombra, con Alec Baldwin), Titanic: adventure out of time (título que aprovechó la pegada de James Cameron), La ciudad de los niños perdidos (del excelente filme de Jean-Marie Jeunet y Marc Caro), Jack Orlando (que tomó personajes de Hitchcock), Ace Ventura y Roger Rabbit son algunos juegos de ellos.
Actualmente se puede hablar de aventuras gráficas basadas en dibujos animados (estilo que prosperó a principio de los ’90 y a costa de estresar programadores) y diseñadas con imágenes reales; estas últimas son prácticamente filmes interactivos con personajes de carne y hueso que necesitan de una buena computadora personal para seguir los caminos del argumento.
Antes de comprender la eficacia de los sitios cinematográficos en la red habría que comprender la revolución que iniciaron algunos videojuegos. Cuando las imágenes reales y la tercera dimensión se incorporaron a esta empresa, además de ser filmes interactivos para jugar por computadora, las aventuras comenzaron a adaptarse a los caprichos de cada jugador. En algunos casos es posible elegir a los personajes que tomarán parte de la acción, dotarlos de diversas cualidades que de hecho adaptarán el guión básico y por tanto un final alternativo para cada conjunto de actores. El Maniac Mansion por ejemplo permite seleccionar a un fotógrafo o un surfista, profesiones tan opuestas como el virtual accionar de dichos personajes en el juego.
Es obvio entonces que la profesía anunciada por Bill Gates sobre películas cuyos finales podrían ser determinados por el espectador no nació de la nada.

La fórmula invertida

En una primera instancia (fallida) Hollywood pretendió sacarle jugo al avance de los videojuegos y rodó cintas como Mario Bross que nunca escaparon de su formato ni se consagraron como materia fílmica, pero luego la fábrica de estrellas halló la boca del volcán en constante erupción. A principios de los ´90 el país hablaba de una red mundial de computadoras inicialmente ideada por el gobierno estadounidense que luego descubrió los réditos comerciales: la Internet le dio al cine su gran oportunidad.
Cuando el majestuoso invento fue accesible para las familias de clase media, la gran industria cinematográfica no dudó en poner sus productos en vidriera. Hollywood tomó la iniciativa, hoy la creación de una página web para cada película se plantea como una necesidad en todos los rincones del mundo.
El backstage fue una idea anterior pero fundamental para justificar la existencia del cine en la red. En formato documental, propagandístico o noticioso el objetivo de adelantar la eficacia de un filme tiene un sentido netamente comercial, después de remachar el argumento y sus consecuentes imágenes en la mente del espectador lo menos que se pretende es una mayor concurrencia a las salas. Este efecto que a veces juega en contra de la recaudación (sobre todo cuando se crean en el público falsas expectativas que luego el producto cinematográfico no satisface, ya sea porque el adelanto fue más ingenioso que su consecuente o porque la idea resumida en el backstage hechó mano de material interesante que definitivamente fue obviado en la realización) no deja de interesar a los productores.
Agotada la estrategia televisiva según la cual cada cadena anticipa sus productos más prometedores como bien lo hace Sony, y acotado el alcance e influencia de los filmes breves; Hollywood buscó nuevas experiencias y en ese intento se dibujó la versatilidad de Internet como una mina de oro. El cine ingresó en la web exclusivamente para atraer espectadores pero luego no fue suficiente el simple anuncio, así que debió recurrir a las técnicas del videojuego para engatusar al internauta, el posible consumidor. Así fue cómo la cinematografía finalmente pudo sacar provecho de la tecnología computacional.
La fórmula cine-informática se revirtió totalmente hasta hacer de la red de redes un servidor para cinéfilos, fanáticos de ciertas sagas y visitantes ocasionales.

Grados de interactividad

Lo que en principio era exclusividad de los magnates cinematográficos radicados en la aldea de los sueños cerca de Beverly Hill se extendió rápidamente a los directores inéditos, videastas y aventureros. Fue fácil comprender la eficacia publicitaria y el costo mínimo de la web cinematográfica: Artear no dudó en poner sus estrenos en Internet. Ya no se concibe un estreno sin su correspondiente sitio en la red. En términos generales es muy fácil acceder a dichas páginas, basta con teclear el título fílmico en la barra de cualquier buscador y seleccionar el idioma deseado, vale decir que las hay en tantas lenguas como zonas donde les interese colocar el producto a sus realizadores. Los elementos básicos de los sitios web destinados al cine incluyen una humilde presentación comenzando por el título y la imagen de los protagonistas, ficha técnica, acotada sinopsis del argumento, entrevista al director, cortes de la banda sonora, fotogramas, escenas en formato de video para que el internauta acceda a las colillas, casilla de opiniones o críticas y en algunos casos descripción de los personajes o filmografia de los actores.
De ahí en más todo está permitido en la red. Algo muy usual es por ejemplo la conexión directa a otros links, ya sean de merchandaising (productos promocionales de la peliculas), críticas seleccionadas, revistas especializadas, diversas páginas del mismo filme de otros autores, web oficial o alternativas en otros idiomas.
Muchas páginas coinciden en la oferta de postales alusivas al filme, convocatoria a subastas, juegos de poca trascendencia protagonizados por alguno de los personajes, efectos especiales al descubierto, curiosidades de la industria en el caso de los sitos sobre filmes clásicos como Casablanca
o Lo que el viento se llevó, las nominaciones al Oscar, participación en festivales y conferencias de prensa filmadas. Claro que encontrar algo fuera de lo común es también cuestión de suerte, el sitio de La Sonámbula resultó ser el mejor entre los argentinos, con versiones en varios idiomas, impactantes reproducciones de diálogos y bandas sonoras con un diseño especial para cada apartado. En materia internacional La amenaza fantasma parece haber copado todos los elogios en sus múltiples sitios, cuya extravagancia radica en los mensajes codificados sólo desentrañables por fanáticos y pistas en MP3 para bajar al disco. La página de Matrix (un filme que representa la metamorfosis entre la realidad virtual de los videojuegos y el poder de la ficción filmada, si lo hay) se destaca por el contenido analítico: ofrece un análisis de los símbolos religioso que aparecen en la trama, las referencias literarias y establece un paralelismo entre el argumento, la filosofía y la psicología con que se relaciona.
Los que quedaron embelesados con El club de la pelea encontrarán en la página española un manifiesto con instrucciones para formar grupos y recetas para fabricar bombas caseras, entre otras cosas.
Uno de los disparadores del fenómeno fue el sitio oficial de El proyecto de la Bruja Blair, una página que por las características del filme permite desentrañar hondos misterios, escuchar las cintas, leer el diario y hasta ver las filmaciones de los tres estudiantes que desaparecieron en el bosque durante la documentación de una leyenda tenebrosa. Si la película da miedo, ni hablar de estos accesos que tiene un grado más verosímil de documentación.
Más allá de lo usual la red sigue deparando sorpresas y novedades. Entre las primeras vale mencionar el emprendimiento del cineasta español Chema de la Peña que decidió rodar una película para ser vista exclusivamente en Internet: Shacky Carmine, sobre un famoso grupo de rock español que alcanzó la gloria en los ’70. La página incluye además de lo indispensable un story-board por secuencias; los pormenores del rodaje por Internet, cameos musicales con imagen y sonido donde además los músicos describen su participación y muestras de los ensayos . Con esto la informática deja de ser para el cine un instrumento de promoción y contacto para convertirse en soporte.

En cuento a novedades, y de las más alentadoras, Hollywood PA es el sitio donde un director retrasmite su vida por la red para señalar el proceso que toda filmación requiere, dicho proyecto pretende mostrar la realidad del rodaje, las peleas, el estrés y las discusiones de última hora. Por otra parte el intento pretende desterrar al televisor como la única ventana hacia el mundo de ficción, ya está on-line una cibernovela Latinoamerica, sobre un médico argentino y soltero que viaja a Lima para asistir a un congreso y se enreda con dos mujeres, él es Daniel Alhadeff y sus admiradoras pueden verlo en www.cibernovela.com.
La alianza entre cine e informática, largamente explotada por uno u otro sector finalmente sella un pacto de lealtad con una promesa: una de las más importantes empresas de videojuegos (Lucas Art Entertainment) creará una aventura que permitirá a los participantes asumir el rol de los personajes de La guerra de las galaxias, para matar la ansiedad se puede visitar el sitio de Sony Corp o bien esperar a que esté listo el próximo año.
Incluso con buenas expectativas el grado de interactividad que presenta cada página varía según la producción, el diseño, la accesibilidad, la clase de película y las posibilidades tecnológicas del internauta. Es una lástima pero en muchos casos las exquisiteces son exclusivas de quienes poseen buenas máquinas con poderoso sofware.

Cartelera en la red
De la veintena de filmes que integran la cartelera local, sólo algunos sitios oficiales se destacan del resto.
No es para nada casual que los sitios más jugosos de algunas películas no estén entre las páginas oficiales sino en los espacios construidos por los fanáticos, después de todo el cine en la web no sólo pretende vender y alistar espectadores (las productoras solucionan eso con el cumplimiento de unos pocos requisitos informativos), sino también busca compartir euforias e igualar admiraciones. Huracán se conforma con ofrecer imágenes y cronología de la historia real, el sitio de La leyenda del jinete sin cabeza en cambio está a la altura del filme: completa la ficha técnica, videos y curiosidades detrás de escena con un pasadizo tenebroso que conduce a las pesadillas de Tim Burton y lo mejor de todo es que ofrece un espacio exclusivo para interactuar. Entre otras cosas muestra un mapa medieval que permite recorrer cada escenario, un cuestionario con las respuestas de los personajes filmadas, citas para chatear con el director y los actores, una sección de cuentos supersticiosos con posibilidad de escribir el propio y otras sorpresas.
De cualquier manera un buen sitio cinematográfico no sólo adelanta información al que no vio la película, sino que ofrece un bono extra a los que ya la vieron. El de Sexto sentido sólo tiene razón de ser para quienes asistieron a la función, pero no está mal considerando que es la cinta más vista a nivel nacional hasta la fecha.
El talentoso señor Ripley utiliza un estilo propio de los juegos interactivos de investigación como el Sherlock Holmes. Tal cual lo hace el productor de esta aventura la página presenta un escritorio con mapas, papeles y otros objetos significativos para la trama que al ser tocados con el mouse reproducen un diálogo del filme y hace un primer plano de dichos utensilios. Digamos que da la oportunidad de pensar un poco más la trama y refrescar las escenas que no fueron bien asimiladas.
A esta altura vale descubrir una última utilidad de los sitios cinematográficos, en caso de duda vale visitar las páginas para asegurarse de pagar la entrada por una película en al menos en detalle valga la pena.
Si se descarta esta última posibilidad todavía queda un incentivo, nada mejor que un adelanto virtual para calmar la ansiedad que tan seguido experimentan los cinéfilos en espera de un estreno.

Direcciones útiles:
Para acceder a la página oficial de cualquier filme basta con ingresar a www.imdb.com, la base de datos cinematográfica más completa de la red, buscar la película por título, actor o director y seleccionar la opción para ver la página oficial. Pero si el inglés es una dificultad nada mejor que www.buscacine.com una excelente selección de páginas web en castellano. Una vez en el sitio solo se tiene que seleccionar la opción películas y allí se buscan por abecedario.




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