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Ya no pienso en matambre..
Por Cecilia de la Cruz
Ya no pienso en matambre ni le temo al vacio
de Patricio Abadi, con Patricio Abadi, Sergio Barattucci, Umbra Colombo, Natalia Farano, Marcelo Frasca, Eugenia Iturbe, Junior Lareo, Cecilia Layus
Dirección: Patricio Abadi
los viernes a las 23:15 hs en el Teatro El Piccolino, Fitz Roy 2056
Informes: 4779-0353
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Si el amor y sus fracasos tienen mucho de que hablar Ya no pienso en matambre ni le temo al vacio parece ser la exacerbación de aquellas circunstancias que a muchos tienen como protagonistas: historias fallidas e impúdicas donde el amor es tan sólo un exceso que, movido por el deseo, no reconoce límite con lo abyecto, lo escatológico, lo indecible.
Historias singulares contadas por sus protagonistas se vuelven carne viva cuando aquellos que las vivieron logran transformarse en el mismo momento que padecen sus secuelas; suicidios, amores prohibidos, amores violentos, amores inválidos... tan sólo algunos de los recuerdos que aún dejan síntomas a partir del recuerdo.
Si bien los monólogos tienen un hilo conductor común, el más pequeño y mayor logrado de ellos es aquel que remite explícitamente al título de la obra y por esa misma razón es el único que logra la mayor cantidad de risas y guiños con el espectador.
Ante la depresión de los personajes cuando el cuerpo y la carne pagan el precio de la soledad y el fracaso, algunas escenas de baile y canto buscan contrarrestar el efecto de melancolía, sin embargo sólo logran crear pequeñas ráfagas de divertimento que nos recuerdan a la programación diaria de la televisión.
Bajo la dirección de Patricio Abadi, el uso del espacio escénico acentúa las sensaciones de los personajes con grandes logros y el humor como modo de eludir o resolver los conflictos es mérito tanto de las actuaciones como de pequeños aciertos en la dramaturgia.
Cada relato tiene un foco de conflicto preciso para que el espectador recorra circunstancialmente la temática del amor y sus fracasos sin profundizar o problematizar el padecer de los personajes.
Ya no pienso en matambre ni le temo al vacio tiene la originalidad de combinar el universo de la carnicería con el del afecto a partir de juegos del lenguaje pero a la originalidad le contrarresta un modo superficial de tratar los conflictos grotescos del amor.
Publicado en Leedor
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